Si bien se reclama la subvención del tamazight, esta petición pierde terreno y podría ser sustituida por una de carácter cabil.
Ya ha llovido mucho en Cabilia desde los disturbios de la Primavera Negra, que se iniciaron el 19 de abril de 2001, a raíz de la muerte de un estudiante, Massinissa Guermah, en las dependencias de la gendarmería de Béni Duala (departamento de Tizi Uzu). Las nuevas élites políticas que trataron de encabezar esta revuelta –la Coordinación de los arsh, dairas y comunas reunió a los activistas del departamento de Tizi Uzu y la Coordinación intercomunal a los del departamento de Beyaia tras la exclusión de una corriente de izquierdas que se organizará en el seno del Comité Popular de Beyaia (CPB)– se disolvieron al no poder sustituir a los partidos tradicionales de la región, el Reagrupamiento por la Cultura y la Democracia (RCD), presidido por Said Saadi, y el Frente de Fuerzas Socialistas (FFS), presidido por uno de los líderes históricos del movimiento de independencia, Hocin Ait Ahmed. La gendarmería regresa a los principales centros urbanos, tras haber sido expulsada, y la población cabil, preocupada por la extensión de la inseguridad (los secuestros de los comerciantes se multiplican…) parece no poner ningún inconveniente. Los gendarmes responsables de la muerte de 123 manifestantes (cifra facilitada por Mohand Issad, que presidió la comisión oficial de investigación sobre los hechos) no fueron juzgados, como tampoco lo fueron sus superiores jerárquicos.

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