POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 234

Escena de una gran concentración con motivo del 60.º aniversario de la fundación de la Región Autónoma de Xizang, más conocida como el Tíbet (Lhasa, 21 de agosto de 2025). VCG / VCG VÍA GETTY

Cómo preservar la identidad comunista de China

Casi un siglo después de su fundación, el Partido ya no apela tanto al proletariado como al orgullo nacional. Xi Jinping ha sustituido la promesa de la revolución por la de instalar a su país en el lugar que cree que le corresponde en el mundo.
Lucy Hornby
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Con motivo del bicentenario del nacimiento de Karl Marx, la República Popular China obsequió a Tréveris, su ciudad natal, una estatua de bronce monumental. Sus cinco metros y medio de altura se levantan hoy sobre una pequeña plaza de la localidad, convertidos en toda una declaración de intenciones: el comunismo ha vuelto a erigirse como una fuerza de alcance global.

Pero Xi Jinping, que es el secretario general del partido comunista más grande del mundo, no viajó a Tréveris para la inauguración de la estatua. Las autoridades alemanas, recelosas del simbolismo que hubiese implicado tenerle por allí, optaron por no cursar invitación. Así que el líder chino presidió una solemne ceremonia en Pekín la víspera del aniversario: el 4 de mayo de 2018. Ataviados con trajes de corte occidental, los principales dirigentes de China permanecieron sentados con ademán rígido en el escenario del Gran Palacio del Pueblo. A su espalda colgaba el inconfundible retrato del filósofo europeo de barba poblada, enmarcado por cortinas rojas con borlas doradas.

“El marxismo no solo ha transformado profundamente el mundo, sino que también ha transformado profundamente a China”, declaró Xi. La transformación del país –añadió– constituye “una prueba irrebatible de que solo el socialismo podía salvar a China… [y]… solo el socialismo con características chinas podía hacer prosperar a China”.

En realidad, este reencuentro de Xi Jinping con Marx se enmarca en una transformación en curso concebida para guiar al Partido a través de una crisis de identidad. El Partido Comunista Chino (PCCh) ha gobernado sin interrupción durante casi 80 años, más tiempo que cualquier otra formación política moderna, a excepción del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte (bajo el control de una dinastía familiar). Sin embargo, sus décadas en el poder quedan aún muy lejos del recorrido de la mayoría de…

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