INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1453

Vista de la orilla de La Habana mientras los edificios permanecen a oscuras.Cuba, octubre de 2024. GETTY.

Cuba ante el colapso energético

La estrategia de Donald Trump hacia Cuba vuelve a centrarse en la presión económica, esta vez con la energía como objetivo prioritario. El endurecimiento del embargo y las sanciones a terceros países buscan llevar al límite la capacidad del régimen para sostener el suministro eléctrico.
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El pasado 4 de enero, Donald Trump afirmó que el régimen cubano se encontraba “a punto de caer”. Según el presidente estadounidense, el agotamiento del respaldo económico venezolano habría dejado a La Habana sin fuentes de ingresos suficientes para sostenerse. Desde entonces, Washington ha intensificado la presión sobre la isla con el objetivo de agravar su crisis energética y acelerar un desenlace político.

Tras el colapso de la URSS, Venezuela se convirtió en el principal sostén económico de Cuba, especialmente a través del suministro de petróleo en condiciones preferenciales. Ese apoyo se ha ido erosionando progresivamente y, en los últimos meses, prácticamente ha desaparecido. La estrategia estadounidense parte de la premisa de que, sin acceso a energía, el régimen castrista verá seriamente limitada su capacidad de control interno.

Aunque Trump aseguró ese 4 de enero que “no sería necesaria ninguna acción”, lo cierto es que su Administración ha endurecido el embargo. A finales de enero anunció la imposición de aranceles secundarios a cualquier país que suministre petróleo o derivados a Cuba, una medida orientada a disuadir incluso a socios lejanos de La Habana.

En ese contexto, México confirmó el cese de los envíos de crudo de Pemex a la isla….

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