La Comisión Europea ha dado un paso importante hacia una Europa estratégicamente autónoma en materia de defensa. En un contexto de creciente inseguridad marcado por la amenaza rusa y las dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad del continente, la UE ha adoptado un ambicioso plan para los siguientes cinco años.
Por primera vez, la Comisión marca plazos concretos y objetivos medibles para reforzar las capacidades militares del bloque. En el centro del plan se sitúan cuatro proyectos: una Iniciativa Europea de Defensa contra Drones, el programa Eastern Flank Watch para fortificar las fronteras orientales, un Escudo Aéreo Europeo y un Escudo Espacial Europeo. Todos forman parte de una estrategia más amplia para anticipar las guerras del mañana.
Los dos proyectos prioritarios –la defensa contra drones y la vigilancia del flanco oriental– responden a una urgencia compartida en las capitales europeas. En los últimos meses, varios países del Este han denunciado incursiones aéreas, en algunos casos atribuidas a Rusia o Bielorrusia. “Los drones están redefiniendo la guerra. Tener defensas contra drones ya no es opcional”, advirtió la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, al presentar el plan.
Según la Comisión, el sistema antidrones debería tener una capacidad operativa inicial a finales del próximo año y estar plenamente operativo en 2027. El programa Eastern Flank Watch, diseñado para proteger las fronteras terrestres, aéreas y marítimas del Este, alcanzaría su pleno funcionamiento en 2028.
La hoja de ruta establece que los proyectos deben ponerse en marcha en los primeros seis meses de 2026. Bruselas quiere que, para finales de 2027, al menos el 40% de las compras militares europeas se hagan de forma conjunta, lo que permitiría reducir costes y fomentar la interoperabilidad de los sistemas de defensa.
El objetivo de la hoja de ruta no…

Defensa europea: cuenta atrás a 2030