POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 140

Del malestar social a la protesta política árabe

MIGUEL HERNANDO DE LARRAMENDI
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El cambio político en los países árabes procede de abajo y desde el interior, con demandas de democracia, participación política y reforma económica. La UE debe revisar sus instrumentos y la ayuda hacia el Mediterráneo para apoyar los procesos democratizadores abiertos.

Una oleada de ilusión colectiva recorre las sociedades árabes. El rápido desmoronamiento del régimen autoritario del presidente de Túnez Zine el Abidine ben Alí, en apenas tres semanas de revueltas y movilizaciones populares, ha sido el detonante de una dinámica de protestas que cuestionan los fundamentos del orden político de estos Estados. En el epicentro de las demandas ciudadanas está la lucha por las libertades y la democracia.

El debate sobre la necesidad de reformas políticas y de impulsar la democracia, sin embargo, no es nuevo. La administración de George W. Bush ya situó la cuestión de la democratización en el centro de su agenda política para Oriente Próximo y África del Norte tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. La invasión de Irak, en marzo de 2003, fue justificada a posteriori como un primer paso que debía servir de ejemplo y provocar un efecto dominó en la región. Sin embargo, y contra los pronósticos de muchos analistas neoconservadores, el derrocamiento de Sadam Husein no dio lugar a esa oleada democratizadora que se expandiría por ósmosis al resto de Estados de la región, caracterizados por el autoritarismo y el mal gobierno. El statu quo prevaleció.

Los regímenes árabes mostraron una gran capacidad para contrarrestar las presiones externas llevando a cabo reformas cosméticas que no alteraron sus fundamentos autoritarios. Reconfortados por su papel de aliados de Estados Unidos en la “guerra contra el terrorismo” y como barrera contra el islamismo radical, defendieron la necesidad de que las reformas políticas procedieran del interior de los Estados y de que…

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