POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 232

Democracia liberal: manual para ciudadanos

La democracia liberal no está garantizada. El autor lo recuerda con una claridad necesaria e incómoda.
Javier Rupérez
 | 

José María Aznar nos propone un texto reflexivo, articulado, de estructura cuidadosa y poderosa intención con una finalidad fundamental: describir las vías para la supervivencia de la democracia en circunstancias históricas marcadas por la imprevisibilidad de un futuro apresado por un presente en el que prevalecen el descontrol y el desgobierno. El examen es minucioso y comienza por recordar las incógnitas que el orden internacional ha ido acumulando en las décadas recientes en terrenos tan vitales como la demografía, el desarrollo tecnológico, el potencial económico, la capacidad militar y la potencia cultural.



Orden y libertad
José María Aznar
Esfera de los Libros, 2025
256 págs.


En el recorrido, meticulosamente explorado, aparecen Estados Unidos y sus variantes trumpianas, el ascenso chino, el renovado totalitarismo imperial y agresivo de la Rusia putiniana, las dudas que proyecta la relación transatlántica y las esperanzas y los esfuerzos que el futuro de la Europa unida suscita y merece. También las experiencias que en el pasado habían dado forma a modelos de comportamiento donde esquemas de colaboración pacífica habían sido la norma, y los caminos que ahora deben seguirse para recuperar el profundo sentido de una convivencia alejada de las tentaciones guerreras y definida por su proximidad a la democracia liberal en la geopolítica y en el mercado. Con razón subraya las demandas ineludibles del tiempo presente: “Nada nos garantiza, al margen de nuestros esfuerzos, la perpetuidad de la democracia. Si queremos su supervivencia, estamos llamados a no darla por descontada, a cuidar su entramado institucional, a ejercer la perpetua vigilancia que es el precio de la libertad”. Añade a la reflexión un cuidadoso y todavía poco frecuentado recorrido por el camino que en el presente marcan las innovaciones tecnológicas, en particular las derivadas de la inteligencia artificial, a las que el autor dedica una pertinente observación: “Detrás de la máquina está el maquinista; detrás del algoritmo, la persona humana”.

Demuestra el texto una voluntad de aproximación visible y específica a los temas que en el conjunto de su análisis cubren las realidades, esperanzas, frustraciones y tareas de España, Europa e Hispanoamérica, en una perspectiva común y entrelazada. Recuerda las obligaciones de unos y otros en las áreas respectivas para propiciar conjuntamente una oferta de democracia, paz y seguridad en sus propios terrenos y en el área global. De ello surgen acertadas propuestas, como aquella que recomienda la “compatibilidad de un patriotismo nacional con un patriotismo europeo”. Y no menos acertados recordatorios: “Como español, no concibo nuestra identidad prescindiendo de la obra de España en América. Como político, durante mis años al frente del Gobierno, puse todo mi empeño en estrechar lazos con las naciones hermanas de la otra orilla”. O esta contundente realidad: “Una España donde el revisionismo impugna la Transición, porque desde el poder quiere minar el fundamento histórico de nuestra democracia, no podrá inspirar ni acompañar en su camino hacia la libertad a ningún pueblo hermano decidido a recorrerlo”.

 

«El texto de José María Aznar centra sus reflexiones sobre el futuro de la España liberal, democrática y constitucional»

 

Es en esa misma línea donde el texto de José María Aznar centra sus reflexiones sobre el futuro de la España liberal, democrática y constitucional. Critica sin ambigüedades a todos aquellos que, en la perspectiva exclusiva de un mantenimiento a toda costa en el poder, se muestran dispuestos a sacrificar la realidad y la fortaleza de la España “patria común e indivisible de todos los españoles” que la Constitución de 1978 configura en su artículo segundo. Su evocación encuentra reflejo en las palabras con que el expresidente del gobierno cierra su octavo libro publicado desde que salió de la Moncloa en abril de 2004: “Un deber de compromiso con España y con la libertad… que hoy pesa más que nunca sobre todos nosotros”.