AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 46

Desmontando el orientalismo

VIOLA SHAFIK
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Pasado-presente, anticolonialismo-modernismo, Occidente-Oriente son binarios del cine árabe, que se debate entre asimilación y rechazo de los mensajes orientalistas.

Halfauine, el niño de las terrazas (traducción literal “El pájaro del tejado”, 1989), del tunecino Férid Bughedir, fue una de las primeras películas árabes que se proyectaron en Francia, y además que entraron en el circuito de distribución de cine de autor europeo. Hasta entonces, los estrenos cinematográficos en el extranjero se habían visto básicamente reducidos a Francia, con producciones o coproducciones francesas de un puñado de directores aclamados, como el libanés Marun al Baghdadi o el egipcio Yussef Chahine, del Oriente árabe, y un número bastante considerable de los países del Magreb (Túnez,  Argelia y Marruecos), como Merzak Alluache o Mohamed Lakhdar-Hamina. Además, hasta principios de los años noventa, solo muy de vez en cuando se veían largometrajes árabes en los festivales cinematográficos prestigiosos, y no digamos ya que obtuvieran un galardón, como La momia  (1969) en Venecia, Le vent des Aurès (1966) y Chronique des années de braise (1974) en Cannes, o Alexandria Why? (1979) en Berlín.

¿Qué pasó entonces con Halfauine? Sin duda, la estrategia de financiación y marketing de Ahmed Attia, el productor, tuvo mucho que ver. Fundó una empresa en Francia mediante la cual podía acceder al mercado europeo y a las oportunidades de financiación del país. Además, la película de Bughedir tenía un componente de espectacularidad, no en vano el cineasta se atrevió a mostrar a mujeres desnudas por primera vez en el cine tunecino. Por esa y otras razones, la película se prestaba con bastante facilidad a la lectura europea, por medio de lo que en su momento me pareció cierto grado de auto-orientalización o, para ser más exactos, la presentación de símbolos estrechamente relacionados con el discurso orientalista.

En efecto, la película…

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