POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 199

El presidente electo, Joseph R. Biden, en el aeropuerto de New Castle (Delaware, 15 de diciembre de 2020). GETTY

El camino hacia adelante

Para que EEUU pueda sumarse a la cooperación global que tanto urge, Biden debe tener éxito en la tarea de sanar un país profundamente dividido. La era de los liderazgos hegemónicos ha quedado atrás.
JEFFREY D. SACHS
 | 

Debido al desproporcionado poder militar, financiero y tecnológico de Estados Unidos, la degradación de la política racional en el país es el hecho más peligroso para el mundo de hoy. Si bien la derrota electoral de Donald Trump es un paso necesario para restaurar la salud de la política estadounidense, es solo el primero de muchos que harán falta para frenar la deriva del país y convencer al resto del mundo de que EEUU ya no plantea una amenaza para sí mismo o para los demás.

El mundo y EEUU se enfrentan a dos desafíos urgentes. Uno, el presidente electo, Joe Biden, debe asumir el largo esfuerzo de restablecer cierta dosis de estabilidad política doméstica. Y dos, otras regiones del mundo deberían forjar sus propios caminos de cooperación global, en lugar de esperar en vano a que EEUU retome el liderazgo mundial.

El primer reto, derivado de la crisis de racionalidad que sufre la política del país, se mostró de forma descarnada en dos ocasiones a lo largo de 2020. Primero, el gobierno federal no consiguió –ni apenas intentó– dominar la pandemia del Covid-19. A finales de año, la tasa diaria de contagios alcanzó los 200.000, superando los picos de abril y julio. Durante la semana del 15 al 21 de noviembre, EEUU registró cerca de 1,2 millones de nuevos casos, mientras que China, su rival putativo como gran potencia, apenas tuvo 86, a pesar de que su población es más de cuatro veces mayor. El 9 de diciembre se produjo el mayor número de muertes por Covid-19 en EEUU en un solo día: más de 3.000.

Segundo, EEUU ya no puede gestionar elecciones presidenciales siguiendo estándares democráticos básicos. Mientras que los comicios en sí mismos fueron sumamente ordenados, con una participación importante y un proceso de recuento de votos…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO