Con un partido prácticamente deshecho por la corrupción, Lula sigue contando con el voto de los pobres. Sus programas asistenciales son bienvenidos por los brasileños, pero la clase media y los empresarios piden más bienestar y reformas.
POLÍTICA EXTERIOR > NÚMERO 114


#ISPE 854. 12 agosto 2013
Ampliación y reforma institucional
El mundo cambia, Keynes permanece