POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 198

Conferencia de Desarme en la Sociedad de Naciones (Ginebra, 18/9/1924). BETTMANN/GETTY

Escuchemos a Casandra

La inacción y la falta de consenso agravan el agotamiento del sistema multilateral y podrían llevar a su desaparición. Si el pasado nos enseña algo es que hay que corregir el rumbo.
VASSILIS NTOUSAS
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El actual sistema multilateral está en crisis. Nacido entre las esperanzas de cooperación de la posguerra, el sistema ha ido ampliándose y ganando profundidad de manera gradual. Sin embargo, aquejado de problemas crónicos de legitimidad y exacerbado por el regreso, en los últimos años, de la competencia entre grandes potencias, el compromiso de la comunidad internacional con los principios y las instituciones de los regímenes multilaterales aparentemente se ha debilitado.

En la apertura de la 75ª Asamblea General de Naciones Unidas, el pasado septiembre, el secretario general, António Guterres, subrayó que “hoy nos enfrentamos a nuestro propio 1945”, poniendo así de relieve los graves peligros de la creciente rivalidad y desconfianza mundiales, en una época en que la necesidad de que los países unan sus fuerzas quizá sea más evidente que nunca.

Sin embargo, a pesar de las advertencias, muchos de estos desafíos ‒en particular la intensificación de la rivalidad entre Estados Unidos y China‒ quedaron claramente de manifiesto durante las sesiones de la Asamblea. Y aunque una distancia considerable todavía separa las dificultades actuales de las de otras épocas críticas –como el periodo de entreguerras–, los peligros a los que se enfrenta la comunidad internacional hoy no son solo patentes e inminentes, sino que muy bien podrían provocar la desaparición del sistema.

 

Mirar atrás y hacia delante

Si el pasado es el prólogo, ¿dónde podemos encontrar lecciones valiosas para evitar cometer los mismos errores una y otra vez? Bucear en los archivos históricos del siglo XX puede dejar un sabor amargo. Como ejercicio, implica observar de cerca la perspectiva de la élite de la época, que tan a menudo se equivocó. Pero al mismo tiempo permite encontrar análisis proféticos a los que nunca se prestó atención.

En enero de 1920, tras la firma del Tratado de Versalles que…

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