La Unión Europea nunca ha sido un elemento importante en el proceso de paz de Oriente Próximo. La ausencia de una verdadera política exterior común ayuda a explicar este hecho. Pero hay otras razones adicionales; la más importante de ellas, las difíciles relaciones entre los países europeos e Israel. La Declaración de Venecia de 1981, donde la entonces Comunidad Europea reconoció a la OLP y sus derechos a la autodeterminación, no mejoró su imagen ante Israel. El autor revisa la historia de estas relaciones y diversos acontecimientos hasta 1998.
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