POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 201

Misa de canonización de siete santos en el Vaticano, entre ellos el papa Pablo VI y el arzobispo Óscar Romero (Basílica de San Pedro, 14 de octubre de 2018). ALESSANDRA BENEDETTI. CORBIS. GETTY

Francisco y la teología de la liberación

El giro social de la Iglesia ha revalorizado una corriente denostada por anteriores pontífices. Pese a la nueva orientación, el Papa no ha recibido ni ha rehabilitado a sus defensores.
JOSÉ MARÍA VIGIL
 | 

A nueva orientación de la Iglesia católica es, efectivamente, “más social”. Esta sería una de las referencias más seguras para caracterizar el pontificado de Francisco. Hay otras: reforma de la curia; cercanía en el trato y abandono de las estancias pontificias; comprometido en el diálogo interreligioso; encallado en asuntos de la mujer y en el abordaje de una reconsideración radical sobre la sexualidad; pausado en el campo del debate teológico; incapaz de contener la deserción constante de millones de fieles; impasible ante el envejecimiento de la liturgia y el dogma. Estas páginas se centran en la orientación social y su relación con la teología de la liberación.

Una “nueva orientación” o “giro” emprendido por un nuevo papa es algo muy común. Tras Eugenio Pacelli (Pío XII), con todo atado y bien atado contra los modernistas y la Nouvelle Théologie, nadie pensaba que un anciano “papa de transición” pudiera poner a la Iglesia en el trance de un Concilio Ecuménico (1962-65). Y a la muerte de Giovanni Battista Montini (Pablo VI) en 1978, en pleno posconcilio, nadie imaginaba que el polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II) pondría en marcha nada menos que la reversión de ese mismo concilio, donde él había sido precisamente jefe del coetus minor, es decir, líder de la minoría democráticamente derrotada. Comenzó entonces un periodo de regresión, conducido con mano dura. Un invierno eclesial que duró 27 años, hasta la renuncia de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), que conllevó un control férreo sobre teólogos y teólogas –al menos 500 represaliados, con una excomunión incluida– y sobre las conferencias nacionales de religiosos (sirva como ejemplo la intervención sobre la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos).

A Francisco parece que no le sorprendió su elección en el cónclave. No pueden ser improvisados los llamativos gestos de su primer saludo, cuando…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO