Pocas políticas de cooperación iberoamericana presentan un grado de continuidad, estabilidad y eficacia comparable al que, desde hace más de tres siglos, se ha desarrollado en torno a la lengua española. La construcción de una norma común, compartida hoy por las 23 Academias que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), constituye probablemente uno de los ejemplos más acabados de gobernanza cultural internacional. Gracias a ese modelo de cooperación ha sido posible preservar la unidad de un idioma hablado por cerca de 600 millones de personas y convertirla en un patrimonio compartido y un activo estratégico para la proyección internacional de la comunidad iberoamericana.
La consolidación de este modelo ha favorecido, además, nuevas formas de cooperación con otras instituciones lingüísticas y culturales de Iberoamérica. Aunque la ASALE articula la política panhispánica del español, esta dimensión iberoamericana ha impulsado un intercambio creciente con la Academia Brasileña de Letras y con otras instituciones dedicadas al estudio y la preservación de la lengua portuguesa. Esta colaboración se ha materializado, entre otras iniciativas, en la participación de la Real Academia Española (RAE) en el Congreso Internacional de la Lengua Portuguesa y Española (CILPE), celebrado en Brasilia en 2022, y en la presencia de representantes de la Academia Brasileña de Letras en los Congresos Internacionales de la Lengua Española.
La política normativa de la lengua española tiene su origen en la creación de la Real Academia Española y en el proyecto ilustrado de dotar al español de un sistema estable de codificación. La fijación de una norma común respondía no solo a un propósito filológico, sino también a la necesidad de asegurar la cohesión cultural y la eficacia comunicativa de una lengua en expansión. La ausencia, a comienzos del siglo XVIII, de obras que establecieran criterios comunes sobre el uso del…

Geopolítica y diplomacia de las lenguas española y portuguesa


