Los bombardeos norteamericanos de 1999 sobre Irak no han resuelto un problema que dura ya una década. Por el contrario, Sadam Husein sigue en el poder, se ha reforzado un sentimiento anti-occidental en Oriente Próximo, y Estados Unidos ha ignorado el Consejo de Seguridad. Por último, estos ataques también han dificultado la cooperación con Rusia y China.
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