INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1467

Vista de las calles de Teherán, Irán, el 12 de mayo de 2026. GETTY

Irán: nuevo intento de encauzar la guerra

Las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán –con Omán, Catar y Pakistán actuando como mediadores– apuntan a un posible acuerdo provisional destinado a estabilizar el Golfo y contener el impacto económico de la guerra.
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Tras casi tres meses de escalada militar y una crisis energética que ha sacudido los mercados mundiales, Washington y Teherán han vuelto a explorar una salida negociada al conflicto. El mero hecho de que hayan retomado el diálogo refleja ya un cambio significativo. Hace apenas semanas, la situación parecía dirigirse hacia una confrontación mucho más amplia tras el endurecimiento del bloqueo marítimo estadounidense, los ataques sobre infraestructuras iraníes y la creciente militarización de la región. Sin embargo, el coste económico, energético y estratégico de la guerra ha acabado empujando a ambas partes de nuevo hacia la negociación.

La prioridad inmediata de Washington es clara: estabilizar el mercado energético mundial y evitar que la crisis de Ormuz continúe deteriorando la economía estadounidense. Por el estrecho transita cerca del 20% del petróleo mundial y buena parte del gas natural licuado exportado desde el Golfo. El cierre parcial de la ruta durante las últimas semanas disparó el precio de los hidrocarburos, elevó las primas de riesgo marítimo y reactivó las presiones inflacionarias en Europa y Asia.

La guerra ha puesto además de manifiesto un problema estructural para Washington: la dificultad de sostener simultáneamente la competición estratégica con China y una gran operación militar…

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