POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 161

La actualización de la política exterior cubana

Carlos Alzugaray
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Desde EE UU y la UE, hasta Rusia, China, África y, sobre todo, Latinoamérica, el actual contexto multipolar es favorable al proceso de reformas que vive Cuba. El objetivo es diversificar las relaciones y evitar o disminuir dependencias, la debilidad estructural de la Isla.

Aunque con menor intensidad y visibilidad que las transformaciones económicas y sociales que están teniendo lugar en Cuba, la política exterior también está pasando por un proceso de actualización a tono con los “lineamientos” aprobados por el Partido Comunista de Cuba (PCC) en 2011. Estos cambios ya se notaron a partir del momento en que Raúl Castro asumió la jefatura del Estado y del gobierno en 2006. El estilo del nuevo gobernante contrasta con el de su predecesor. Raúl acostumbra a pronunciar discursos más espaciados y cortos, y viaja solo en ocasiones excepcionales, prefiriendo delegar en algún vicepresidente o en el canciller. Es sintomático que haya asistido preferentemente a cumbres regionales y que sus visitas al exterior se hayan concentrado en América Latina y el Caribe, China y Rusia, y algunos países clave del continente africano y Asia (Angola, Argelia, Suráfrica y Vietnam).

Este proceso tiene lugar en un contexto internacional mucho más favorable para La Habana en lo político que en lo económico. Mientras que la actualización del modelo económico tiene que lidiar con un entorno sumamente negativo a causa de la crisis financiera global de 2008 y sus consecuencias, el orden mundial ha evolucionado en una dirección que coincide con la esencia anti-hegemónica y contra-dependiente de la tradicional proyección exterior del Estado cubano. Vale la pena apuntar, sin embargo, que aun cuando Estados Unidos ha perdido influencia en el sistema, su política de “cambio de régimen” hacia Cuba por medios punitivos, que no es compartida por sus aliados, tiene efectos muy negativos sobre las…

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