AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 58

La amenaza política y moderna del ‘califato digital’

Javier Lesaca
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Con su campaña de comunicación, Daesh quiere construir un nuevo contrato social que genere mayor confianza y credibilidad que los Estados-nación tradicionales.

En septiembre de 2015, el aparato de comunicación del grupo Estado Islámico (EI) publicó a través de las redes sociales 84 vídeos de propaganda terrorista. A mediados de septiembre de 2018 esta cifra apenas llegaba a siete. Una primera lectura de las cifras de producción audiovisual de los seguidores de Abu Bakr al Baghdadi revela que la estrategia de disrupción digital de Daesh agoniza. Son buenas noticias. Sin embargo, una segunda lectura más detallada advierte de que la batalla comunicativa del EI está aún lejos de ser derrotada.

En el corto plazo, no hay que olvidar que Daesh aún es capaz de comunicar de manera eficaz con sus audiencias a través de fuentes abiertas. En el largo plazo, las consecuencias de la masiva distribución de la narrativa del EI desde 2014 (1.500 vídeos en cuatro años) se mantendrán durante décadas y requerirán de procesos sistemáticos y de políticas específicas para combatirlas y neutralizarlas. La batalla contra el Califato debe ser integral: tanto en la lucha militar sobre el terreno; en el ámbito de la política iraquí y siria; y en la batalla de la opinión pública y las narrativas. Solo cortando las tres cabezas de la hidra será posible una verdadera victoria sobre este grupo terrorista.

 

El declive de las comunicaciones

Primero, las buenas noticias. El declive de la producción comunicativa del grupo yihadista es un hecho incontestable. La creación y expansión de Daesh Califato en Irak y Siria entre 2014 y 2015 estuvo acompañada de un aumento exponencial del número de comunicaciones. De igual manera, la derrota del Califato físico ha tenido serias implicaciones en la capacidad de este grupo para comunicarse y seducir a sus…

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