POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 231

La caída de la fecundidad: tendencias, factores e implicaciones

La caída global de la fecundidad –desde los cinco hijos por mujer en los años cincuenta hasta en torno a 2,2 en la actualidad–, fruto del desarrollo y la modernización, se ha consolidado como una de las grandes transformaciones demográficas contemporáneas, con profundas implicaciones económicas, sociales y geopolíticas.
Miguel Requena
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En 1950 la población mundial se acercaba a los 2.500 millones de personas; en 1975, 25 años después, la cifra se había elevado hasta superar los 4.000 millones. Hacia el año 2000, el planeta albergaba más de 6.000 millones. Por comparación con el volumen demográfico del mundo preindustrial, estas cifras parecían descomunales, hasta el punto de que fue en ese ambiente donde florecieron las alarmas sobre la explosión demográfica y las dudas sobre la capacidad de carga del planeta para soportarla.

La espantable imagen de un aumento exponencial y desbocado de la población mundial alimentó la narrativa de los límites del crecimiento. Sin embargo, la realidad subyacente tras el desmedido crecimiento escondía lo que los estudiosos dieron en llamar la transición demográfica, el gran cambio en el sistema de regulación de la población de las sociedades modernas que redujo la natalidad en respuesta al control cada vez mayor de la mortalidad. En la primera fase de la transición, las personas comienzan a morir a edades cada vez más tardías. Solo posteriormente empiezan a controlarse los nacimientos. El volumen de la población crece primero; después, tiende a estabilizarse e incluso puede llegar a disminuir. Aunque calendarios, velocidades e intensidades han variado de unos países a otros, el proceso de la transición demográfica ha terminado convirtiéndose en una realidad global. Uno de sus resultados más característicos es la caída generalizada de la fecundidad.

Las tendencias mundiales en materia de fecundidad han experimentado a lo largo del siglo XX transformaciones tan profundas que han reconfigurado radicalmente las sociedades contemporáneas en lo que se refiere a sus estructuras demográficas, sus sistemas socioeconómicos y las normas sociales que regulan la vida familiar y la reproducción. La fecundidad, que suele medirse mediante la tasa coyuntural de fecundidad –el número medio de hijos que una mujer…

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