Ninguna otra zona fronteriza de la península Ibérica presenta mayor complementariedad que Galicia y el norte de Portugal. Estas dos regiones han puesto en marcha una iniciativa de cooperación capaz no sólo de superar las desconfianzas tradicionales, sino de transformar su realidad con el desarrollo de las infraestructuras, la protección del medio natural y la promoción económica y cultural.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

El acuerdo sobre las bases entre España y Estados Unidos cuarenta años después
La economía marroquí: del crecimiento sin desarrollo al saneamiento sin crecimiento 
