Con la industrialización, los usos del agua ?beber, el aseo o el riego? se extendieron al desecho de desperdicios, el consumo energético o la limpieza y refrigeración de máquinas, con lo que se ha consumido, malgastado y contaminado más agua de lo que puede ser sostenible.
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El populismo del siglo XXI
El bumerán de la seguridad en Centroamérica
La última frontera comercial del ‘Sur-Sur’ global