POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 234

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y el primer ministro canadiense, Mark Carney, antes del debate sobre el Estado de la Unión (Estrasburgo, 16 de septiembre de 2026). AHMET SEL / ANADOLU VÍA GETTY

La nueva geopolítica de la ampliación europea

El proceso llevaba casi 20 años abierto solo sobre el papel. La invasión rusa de Ucrania ha cambiado la lógica de raíz. Ahora urge sumar miembros para ganar en seguridad y cerrar zonas grises.
Ruth Ferrero-Turrión
 | 

Durante casi dos décadas, la ampliación de la Unión Europea fue una política instalada en una paradoja. Formalmente seguía abierta. Existían países candidatos, negociaciones, capítulos, informes anuales y compromisos reiterados con la perspectiva europea de los Balcanes Occidentales. Pero había desaparecido buena parte de la voluntad política necesaria para hacerla efectiva. La fatiga de la ampliación en los Estados miembros convivía con la fatiga de la espera entre los candidatos. El resultado fue una política que conservaba sus procedimientos, pero había perdido mucha de su capacidad transformadora y, sobre todo, de su credibilidad.

La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 cambió radicalmente este escenario. La ampliación regresó al centro de la agenda europea recuperando algo que nunca había desaparecido completamente, aunque durante años quedara oculto tras el lenguaje técnico de la condicionalidad y el acervo comunitario, esto es, su naturaleza profundamente geopolítica.

En 2026 ese cambio es ya evidente. Ucrania y Moldavia han iniciado los primeros bloques de sus negociaciones. Montenegro tiene abiertos los 33 capítulos negociadores y se encuentra en la fase más avanzada del proceso, hasta el punto de que los Estados miembros han acordado emprender los trabajos preparatorios para su futuro Tratado de Adhesión. Albania está en la misma situación y en julio comenzó a cerrar provisionalmente algunos de ellos. Después de años de parálisis, la ampliación vuelve a presentarse como una posibilidad política real. Pero precisamente por ello han regresado también todas las preguntas que la UE había podido evitar mientras ampliar era poco más que una promesa.

La primera tiene que ver con el objetivo mismo de la ampliación. Durante la gran ola de incorporaciones de Europa Central y Oriental, culminada en 2004 y 2007, la narrativa dominante insistía en el poder transformador de la Unión. La perspectiva de adhesión debía contribuir a…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO