AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 48

La presencia rusa en Siria en un contexto global

NIKOLAY KOZHANOV
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Los intereses de Moscú no difieren tanto de Occidente: acepta la idea de una Siria pos-Al Assad, simplemente quiere garantizarse un lugar en ella.

La eliminación de las amenazas se ha vuelto crucial para Moscú tras el comienzo de su actual enfrentamiento con Occidente. Las tensiones con la Unión Europea y Estados Unidos a causa de Ucrania exigen todos los recursos y la atención de Rusia. En consecuencia, el Kremlin no puede permitirse el lujo de distraerse con otros desafíos exteriores. En estas circunstancias, las autoridades rusas intentan reducir el número de obstáculos con los que podrían encontrarse. Por lo que respecta a Oriente Próximo, esto supone una intensificación de los esfuerzos por resolver la cuestión nuclear iraní, que en teoría podría provocar la desestabilización de Irán. Las autoridades rusas también han mostrado su interés por la situación de Siria, para impedir que la inestabilidad se propague por las zonas musulmanas de Rusia y del espacio pos-soviético.

 

De las ambiciones políticas a la preocupación por la seguridad

En el caso de Siria, el enfrentamiento ruso con Occidente ha tenido, de forma inesperada, una importante influencia en el modo de afrontar el problema por parte de Rusia. Su postura inicial respecto a Siria estaba determinada en gran medida por las ambiciones de Moscú. En 2011-2012, el Kremlin decidió emprender lo que consideraba una venganza contra EE UU por sus anteriores pérdidas en Oriente Medio. Lo sucedido en Irak y Libia ha enseñado a las autoridades rusas que la caída de los socios de toda la vida inevitablemente desemboca en la pérdida de influencia económica y política en los países afectados. Tanto si Rusia se mantiene fuera del conflicto (como en Irak) como si ayuda a derrocar a sus antiguos aliados (como en Libia, donde el gobierno de Moscú fue el…

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