La telefonía móvil GSM es el ejemplo más claro de éxito de las políticas tecnológicas europeas impulsadas mediante regulación. Europa ha registrado el nivel de penetración más alto del mundo. Los retos ahora son: precios decrecientes y modelos de tarificación menos ligados al tiempo.
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El 'neopatriotismo' económico de Argelia desconcierta a sus ciudadanos y a los extranjeros
Europa y sus demonios: lo étnico y lo racial
Las aeronáuticas suman fuerzas