INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1227

Recinto de la mezquita de Al Aqsa (Jerusalén, 14/05/2021). GETTY

La violencia beneficia a Netanyahu

El objetivo es hacer insoportable la vida a quienes no acepten el dictado israelí y obtener el dominio territorial de toda la Palestina histórica. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, anteponiendo una vez más sus intereses personales a los de su país, parece haber calculado que una nueva revuelta dificultará los planes de sus rivales.

Penosamente acostumbrados a una violencia incesante que se remonta a más de siete décadas, el nuevo estallido registrado en Palestina, concentrado en principio en Jerusalén, ha vuelto a colocar, de momento, este viejo conflicto en primera página. Por una parte, Israel ha puesto en marcha la operación Guardián de los Muros, adelantando que puede llevar días hasta que consiga sus objetivos: degradar la capacidad operativa de Hamás y la Yihad Islámica en la franja de Gaza, sin atreverse a lanzar una ofensiva terrestre que pretenda su total destrucción por temor a empantanarse en una lucha, casa por casa, de muy incierto resultado. Por otra, Hamás, a través de su brazo armado –las brigadas Ezzedine al Qassam– ha respondido con la operación Espada de Jerusalén, presentándose como el principal defensor de Al Aqsa (en referencia a la mezquita ubicada en el Haram al Sharif, la Explanada de las Mezquitas), tercer lugar…

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