POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 153

Mujer china: más dinero, menos poder político

Georgina Higueras
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La mujer china, cada vez más autónoma, soltera y emprendedora, está transformando la sociedad sin participar apenas en las estructuras del poder político. La competitividad que impone la política del hijo único está mostrando sus complejos «efectos secundarios».

«Soy rica y no tengo novio”. Esta frase sacada de la primera entrevista concedida por Zong Fuli, de 30 años e hija del llamado “rey de los refrescos”, Zong Qinghou –la mayor fortuna de China, con cerca de 10.000 millones de euros, según el informe de 2012 del Instituto de Investigación Hurun, especializado en medir la riqueza de los chinos–, puso al rojo vivo las redes sociales del país en los primeros días de 2013. Su impacto fue tan grande que la entrevista se reprodujo en numerosos medios de comunicación, incluido el prestigioso diario hongkonés South China Morning Post. La frase resume las dos grandes obsesiones de China: el dinero y la familia.

Como hacen casi todas las jóvenes hijas únicas de exitosos empresarios, Zong Fuli se fue a Estados Unidos a realizar un máster de negocios, tras finalizar sus estudios universitarios en China. Volvió en 2004 y al año siguiente entró en la administración de Wahaha, el imperio de su padre que está destinada a heredar. En la entrevista expresaba sus temores a que los hombres que la pretenden estén menos interesados en ella que en su riqueza.

El cambio vertiginoso que se opera en China desde hace tres décadas supone no solo un nuevo modelo económico, sino sobre todo una revolución social de incalculables consecuencias. Tradicionalmente, en el Imperio del Centro han sido los hijos quienes han heredado los negocios de la familia, pero la política del hijo único impuesta en 1979 ha forzado la aparición de herederas, algunas de ellas formadas desde la adolescencia, como Yang Huiyan, de 31…

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