La elección de Ariel Sharon como primer ministro israelí en las elecciones de febrero de 2001 paraliza lo conseguido en el proceso de Oslo desde 1993. Los votantes han querido castigar a Ehud Barak, pero el hecho de que la mayoría siga aspirando a la paz impide dar por muertas las conversaciones con los palestinos. El cese de la violencia, en cualquier caso, será una condición previa para reanudarlas.
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Oriente Próximo: nuevas incertidumbres 


