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Política energética de Obama después de un año

PAUL ISBELL
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La política energética ha avanzado más durante el primer año de Obama que en cualquier otro momento desde de los años setenta. Entre las medidas del gobierno y las del Congreso, se han sentado las bases para una revolución en las fuentes de energía en EE UU y en el mundo.

La elección de Barack Obama representa una oportunidad histórica para los que sostienen que la economía energética mundial debe transformarse si queremos evitar la desestabilización del planeta provocada por la dependencia actual de las energías fósiles. Obama estructuró su candidatura sobre la idea de un cambio necesario en varias áreas de la política nacional, entre las cuales las políticas energética y de cambio climático figuraban en el centro de su programa. Al ser elegido en noviembre de 2008, declaró: «Una vez que asuma la presidencia, pueden estar seguros de que Estados Unidos entrará de nuevo y con fuerza en las negociaciones globales sobre el cambio climático y contribuirá al liderazgo necesario para empujar al mundo hacia una nueva era de cooperación global contra el cambio climático. Es hora de que nos enfrentemos con este reto definitivamente. Postergarlo ya no es una opción. Negarlo no es una respuesta aceptable. Hay mucho en juego».

Sin embargo, Obama ha hecho más hincapié en la expansión de las energías renovables y tecnologías bajas en emisiones de dióxido de carbono que en el esfuerzo diplomático necesario para conseguir un acuerdo sobre objetivos legalmente vinculantes para las reducciones de emisiones a medio plazo por parte de todos países. Este énfasis se ha debido en parte a «realidades políticas» de EE UU, donde el espectro del cambio climático nunca ha tenido el mismo eco en el electorado en comparación con Europa. A partir del famoso reconocimiento, por parte de George W. Bush en 2006, de que…

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