Iván Cuesta es doctorando en el Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Edimburgo.
Todo indica que el camino de Ghana hacia la hegemonía energética será más lento y tortuoso que el de Etiopía, que parece avanzar a toda máquina en su objetivo modernizador de convertirse en el primer productor de electricidad de origen hidráulico de todo África.
Ubicada a 20 kilómetros de la frontera con Ghana, la localidad de Pô en Burkina Faso alcanzó cierto renombre por ser la base de los comandos de élite que en 1987 asesinaron al carismático presidente burkinés Thomas Sankara. Sin embargo, Pô presenta otra peculiaridad: es una de las pocas ciudades africanas que recibe
su suministro eléctrico de otro país. La compañía pública que opera en el norte de Ghana distribuye la electricidad a Pô, al igual que a Léo, también en Burkina Faso y a Dapaong, en Togo. La solución tiene sentido si se tiene en cuenta que la red de distribución ghanesa se encuentra más cerca que la propia red nacional. La electricidad que Ghana exporta es de pocos megavatios-hora, y a un voltaje de distribución (34,5 kilovatios), no de transmisión…

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