Las elecciones regionales de marzo y las europeas de junio han sido un varapalo para la derecha francesa en el gobierno. Los dirigentes subestimaron la desesperanza que, según el ex primer ministro socialista Laurent Fabius, se abate sobre la sociedad francesa. Los síntomas son visibles: tentación de voto extremista, miedo a las reformas, inseguridad y desconfianza en el futuro del país.
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Mercados de destrucción masiva
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