POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 232

Solo la unidad salvará Europa

Europa no nació en 1945. Sus raíces son mucho más profundas, y entenderlas es la única forma de defenderla hoy.
Trinidad Jiménez
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Este es, en primer lugar, un libro que no solo habla de la Unión Europea (UE), sino de Europa. Y hablar de Europa sin referirse al proyecto político que une hoy a todo el continente, incluyendo a los países europeos que no son miembros, no tendría ningún sentido. Como tampoco tendría ningún sentido hablar de la UE sin referirse a Europa desde su fundación. Tendemos a situar el origen del proyecto común en el desastre colectivo de la Segunda Guerra Mundial. Como mucho, se citan como antecedentes las ideas de intelectuales y políticos del periodo de entreguerras, como Richard Coudenhove-Kalergi, encuadrados en el movimiento paneuropeo, que, siendo importantes, son insuficientes para entender las raíces de la UE. La cita orteguiana que inaugura el libro no puede estar mejor elegida: “Lejos de ser la unidad europea mero programa político para el inmediato porvenir, es el único principio metódico para entender el pasado de Occidente”.



Europa: la otra patria. Claves de una identidad compartida
Juan González-Barba
Siglo XXI, 2026
336 págs.


Este es, en segundo lugar, un libro militante. El autor lo confiesa en la introducción: “Creo en la robustez de la Unión Europea porque la sustenta un proyecto histórico coherente, con muchos siglos de antigüedad”. Él y yo somos hijos de la generación que vivió la Segunda Guerra Mundial: aunque España permaneciera neutral, la Guerra Civil anticipó la fractura ideológica que partiría a Europa por la mitad poco tiempo después. Como europeos no podemos permitirnos otro conflicto fratricida de ese calibre, ni de cualquier entidad. La Unión Europea ha obrado el milagro de crear un espacio de paz y entendimiento en un ámbito que se había caracterizado por las guerras constantes.

 

«La Unión Europea ha obrado el milagro de crear un espacio de paz y entendimiento»

 

Este es, en tercer lugar, un libro necesario. La Unión Europea se encuentra rodeada de fuerzas hostiles que, por distintas razones, quieren desmantelarla para recuperar la Europa de los Estados nación desvinculados entre sí. Calculan que en una Europa fragmentada les sería mucho más fácil promover sus intereses particulares, en detrimento de los intereses de los europeos. La única salvaguardia que tenemos para sobrevivir en este mundo convulso como españoles, franceses o alemanes es la unidad. Las fuerzas externas enemigas se valen de argumentos espurios para tratar de convencer a la opinión pública europea de que la UE atenta contra las verdaderas raíces de Europa. El proyecto de integración se encuentra en una fase crítica, para cuya pervivencia es necesaria mayor unidad. Esto, a su vez, requiere que se desarrolle un sentimiento patriótico europeo. Este no surgirá si aceptamos una descripción de la UE ahistórica, llena de tergiversaciones alejadas de nuestro verdadero pasado.

Este libro ofrece, en cuarto lugar, un planteamiento original. Se divide en tres partes o leyes –oro, plata y bronce– que reflejan los elementos estructurantes de la civilización europea, según su distinta naturaleza: filosóficos y religiosos; históricos y políticos; y geográficos. Los diferentes capítulos se integran en una u otra ley según el elemento predominante. En la segunda parte, dedicada a la ley de plata, el autor ensaya sendos relatos de las principales naciones europeas, tratando de combinar el propio con uno más amplio, desde una perspectiva paneuropea.

 

«Un hilo conductor atraviesa siglos de historia europea y hemos de saber reconocerlo»

 

Finalmente, es un libro de actualidad. Porque la defensa del proyecto de integración está siendo atacada por todos los flancos, y nos concierne a todos como europeos. Lo es, además, porque no se queda en los orígenes. Es cierto que Carlomagno, el papa León III, San Agustín y, por supuesto, Jesucristo, Aristóteles y Platón aparecen mencionados en sus páginas. Pero también nombres como Macron, Merz, Meloni, Orbán, Putin, Trump, Netanyahu o Erdogan, por citar algunos de los protagonistas de la actualidad europea. Esto es así porque los últimos no se entienden plenamente sin los primeros. Existe un hilo conductor que atraviesa siglos de historia europea que hemos de saber reconocer para explicarnos lo que estamos viviendo.