Es difícil no repetirse al hablar de la violencia en Palestina. Después de seis guerras árabe-israelíes y dos Intifadas palestinas, la violencia se ha convertido en un rasgo diario que afecta inevitablemente a quienes pueblan esa disputada tierra y que hace que todo suene a ya dicho. A lo largo de décadas se han producido, tanto por parte de unos como de otros, innumerables violaciones del derecho internacional y de los derechos humanos. También se suceden las declaraciones en las que cada actor implicado en el conflicto, situándose en el momento en el que aparece como atacado, acusa directamente a su adversario de cualquier monstruosidad, como si todo comenzara en ese preciso instante. Todo ello acompañado de las también consabidas e inanes condenas y de las peticiones de contención a las partes, sin salirse de una generalizada pasividad política que muestra la falta de voluntad, empezando por la ONU, para…
INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR > NÚMERO 1341
Una espiral de violencia que apunta a una escalada descontrolada
Los ataques de Hamás han puesto de manifiesto enormes fallos de seguridad y un grave error de valoración política de la amenaza por parte del gobierno de Benjamin Netanyahu. Israel se prepara para responder con una operación terrestre en Gaza, lo que abriría la posibilidad de que entre en juego Hezbolá y las milicias proiraníes activas en Siria, elevando el conflicto a una escala regional, con Irán implicado de manera cada vez más visible.
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