Brasil pierde cada año un 1% de su PIB por la escalada de la violencia. En ciudades como São Paulo o Río de Janeiro el crimen organizado controla importantes áreas, constituyendo un Estado dentro del Estado. La incapacidad de las autoridades para reducir la criminalidad ha llevado a la población a aprender a convivir con la caótica situación de la seguridad pública.
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ISPE 969. 11 enero 2016
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