Brasil pierde cada año un 1% de su PIB por la escalada de la violencia. En ciudades como São Paulo o Río de Janeiro el crimen organizado controla importantes áreas, constituyendo un Estado dentro del Estado. La incapacidad de las autoridades para reducir la criminalidad ha llevado a la población a aprender a convivir con la caótica situación de la seguridad pública.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

Perspectivas de la política exterior alemana
Las democracias en la lucha contra el terrorismo
Acuerdo con Irán: ¿reactivación o fiasco?
Turquía: ¿vuelta a los orígenes o a Europa?
Relaciones Argelia-Europa en la era Buteflika
Permanencia del esquema maoísta en China
Otoño/invierno 2019 - Papel
Carta de China: El XIX Congreso del PCCh 


