Cambio climático y seguridad

YORIKO KAWAGUCHI
 |  2 de diciembre de 2015

Una encuesta reciente del Centro Pew muestra que para la opinión pública –especialmente en los países africanos, latinoamericanos y de Asia-Pacífico– el cambio climático es la amenaza clave para la seguridad presente y futura. Ahora que se reúnen los líderes mundiales en París tenemos una oportunidad única para ponernos en pie y afrontar la amenaza más grave a largo plazo para nuestra existencia.

Las razones para la preocupación pública son tan obvias como conocidas: los daños producidos por tormentas intensas, el incremento del nivel del mar, la escasez de agua y alimentos que han infligido enormes daños en amplias franjas alrededor del mundo. Mientras parte del planeta sufre patrones climáticos extremos, como la desertificación o las inundaciones, los cambios en el hábitat están forzando a los pueblos a emigrar en busca de una vida más segura y mejor, lo que puede derivar en el riesgo de fricciones con las comunidades ya asentadas en esos territorios.

Los gobiernos, debilitados por los daños derivados del cambio climático, ya no son tan capaces de asistir a los ciudadanos. Está ampliamente reconocido por la comunidad internacional que el cambio climático es uno de los factores que originan muchos de los conflictos mundiales, desde Siria a Darfur. Y lo más probable es que estos conflictos aumenten al tiempo que el cambio climático se acelera.

Sin embargo, una vez asumido que los peligros del cambio climático incluyen desafíos medioambientales, económicos, energéticos y de seguridad, necesitamos actuar de forma coordinada. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se acordó en 1992, pero el Protocolo de Kioto, que establece los objetivos acordados internacionalmente para la reducción de emisiones, no entró en efecto hasta 2005. De hecho, los gases de efecto invernadero se han acelerado en la primera década del nuevo milenio.

Los países han estado haciendo esfuerzos, cada uno a su manera, para combatir el cambio climático. Sin embargo, la inercia, la negación, intereses arraigados y preocupaciones relativas al beneficio económico y el desarrollo industrial se han traducido demasiado a menudo en falta de decisión política.

Todavía tenemos a quienes niegan: muchos no logran darse cuenta que la prosperidad económica es solo posible cuando nuestro entorno físico es seguro y sostenible. Muchos no son capaces de reconocer las enormes consecuencias de la negación o la indiferencia. El tiempo no está de nuestro lado. Los científicos climáticos aseguran que incluso aunque tuviéramos éxito a la hora de detener las emisiones de gases de efecto invernadero ahora mismo, el impacto de las emisiones pasadas continuará afectando al clima de la Tierra durante décadas.

¿Podremos dejar una Tierra sostenible a las generaciones futuras? Para conseguirlo, será fundamental alcanzar un acuerdo en París.

 

Afortunadamente, el 1 de octubre se acordaron objetivos de emisiones entre 147 países que conjuntamente suponen casi el 90% de las emisiones totales de CO2 derivadas del consumo energético. El momento para el acuerdo parece estar llegando, con Estados Unidos y China haciendo un admirable esfuerzo. Hasta ahora, habían esquivado sus responsabilidades, a pesar de ser los dos mayores emisores mundiales. Pero ahora, finalmente, se han unido al grupo de aquellos comprometidos a limitar su impacto climático.

Para ser efectivo, el acuerdo que resulte de París debe, como mínimo, ser equitativo e incluir a todos los mayores emisores. Necesitará un fuerte y estricto mecanismo de revisión para asegurar que los países cumplen con sus compromisos de recorte de emisiones. Los países en desarrollo, que continuarán representado durante largo tiempo la mayor parte de las emisiones totales, deben recibir ayuda a través de tecnologías, ideas políticas y financiación para combatir los desafíos del clima.

La comunidad internacional ha perdido demasiado tiempo discutiendo quién es responsable del cambio climático y qué arreglo es justo a la hora de exigir recortes de emisiones. Ahora, es el momento de hacer frente al reto honestamente: afrontar el cambio climático exige a todos los países trabajar juntos hacia una meta común. En París, la comunidad internacional tiene una oportunidad para unirse con sentido común contra un enemigo común para la humanidad, concebir maneras para abordar el cambio climático y cooperar para salvar la Tierra.

 

Artículo de la serie «El futuro del conflicto» de International Crisis Group para celebrar el 20º aniversario de la organización. politicaexterior.com publicará en español los 20 ensayos de la serie.

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