El calentamiento global. Una realidad irreversible

 |  21 de enero de 2015

Un estudio de la Universidad de Harvard sobre el cambio climático sostiene que el nivel del mar se elevó 1,2 milímetros año entre 1901 y 1990, lo que supone una elevación menor de la estimada por el Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC), que calculaba 1,7 mm al año. Lejos de ser una buena noticia, la conclusión del informe es que la subida del nivel del mar desde 1990 hasta la actualidad se está produciendo, en realidad, a un ritmo más rápido del estimado. El estudio de Harvard está basado en una investigación publicada por Nature el 14 de enero, donde se muestra cómo en las dos últimas décadas este proceso se ha acelerado, dando como resultado una elevación de tres milímetros al año entre 1993 y 2010. La causa de esto es irrefutable: el calentamiento global.

El aumento de las temperaturas provoca por un lado, la dilatación del agua oceánica y por otro, el deshielo. Hasta la fecha, la dilatación térmica era la principal razón del aumento del nivel del mar, pero a partir de ahora el deshielo será lo que más contribuirá, sobre todo debido a las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida. Groenlandia, de hecho, reduce su volumen alrededor de 375 kilómetros cúbicos al año, y su contribución al aumento del nivel del mar se ha doblado desde 2009. Incluso aunque se tomaran medidas radicales para frenar este proceso, el aumento del nivel del mar se considera ya un resultado observable permanente del cambio climático. Hay tener en cuenta, además, que en todo momento estamos hablando de media, esto no significa que vaya a elevarse el nivel del mar lo mismo en todos lados: mientras que algunas zonas se verán muy afectadas, otras apenas lo sufrirán.

Sin embargo, esta no será la única consecuencia del cambio climático sobre el mar, lo océanos se están volviendo más ácidos. El pH del agua oceánica ha bajado aproximadamente un 0,1 desde la era preindustrial, lo que significa que es un 25% más ácida, con graves consecuencias para la vida marina. Como señala el doctor Pinsky, “si subes la temperatura de tu acuario y echas ácido en el agua, tu pez no estará muy feliz. Esto es, de hecho, lo que estamos haciendo a los océanos”. En la actualidad, el 40% de los arrecifes de coral ya ha desaparecido y es en parte debido al calentamiento global. Se calcula que el coste de la pérdida de coral será de 11,9 billones de dólares para la economía internacional, y los pequeños Estados insulares serán los más afectados.

¿Pero cuanto está aumentando la temperatura realmente? El año 2014 ha sido el más cálido desde 1880. Y tal y como afirma Stefan Rahmstorf, “un año no dice mucho de las tendencias climáticas, incluso aunque rompa un récord. Sin embargo, el hecho de que los años más cálidos hayan sido 2014, seguido por 2010 y 2005, claramente indica que el calentamiento global no se ha detenido”. Según un informe de la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL), hay evidencia de que entre 1880 y 2012 la temperatura  subió 0,85ºC. Las predicciones son, que para 2100 las temperaturas aumenten entre 1ºC y 3,7ºC, con alta probabilidad de que exceda 1,5ºC y, en casos extremos, si no se toman medidas llegará, a 4,8ºC. Este proceso puede atribuirse a la acción humana, ya que la tendencia natural del planeta es hacia un enfriamiento progresivo. Como el calentamiento global inducido por los seres humanos se superpone a las variaciones naturales del clima, se observan fluctuaciones en el corto plazo (enfriamientos) que no comprometen la tendencia a largo plazo: el aumento de la temperatura.

El cambio climático tendrá, sin duda, consecuencias para los seres humanos. Aunque es difícil asegurar con exactitud cuales serán. Se calcula, que para 2100, el agua podría cubrir superficies de Estados Unidos donde viven cinco millones de personas. El informe de la CEPAL, por otro lado, señala que el coste del cambio climático para la región será del 1,5%-5% del PIB. Sin embargo, para algunas regiones y sectores, el cambio podría ser beneficioso. Por ejemplo, estaciones de crecimiento más largas para la agricultura y mayores periodos de pesca en los Grandes Lagos.

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