Vista de una obra de arte que representa a una enfermera cerca de la entrada Bellvue del Hospital Royal Gwent el 19 de diciembre de 2022 en Newport, Gales. / GETTY

El mundo necesita muchos más funcionarios

El sector privado por sí solo no puede realizar las inversiones necesarias para lograr un futuro neutro en carbono y mantener unidas a las sociedades durante las crisis del siglo XXI. Para que los gobiernos puedan hacerlo, los responsables políticos deben evitar las medidas de austeridad y contratar personal altamente cualificado.
Ngaire Woods
 |  5 de enero de 2023

Los responsables políticos de todo el mundo tendrán que hacer frente en 2023 a una confluencia de crisis económicas, políticas y climáticas. Aunque los gobiernos no pueden resolver estas crisis por sí solos, un liderazgo político hábil será crucial para mantener unidas a las sociedades y permitir a las comunidades y a las empresas dar un paso al frente y poner de su parte. Lo que el mundo necesita desesperadamente son funcionarios y políticos dispuestos y capaces de innovar.

Cuando terminó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) celebrada en noviembre en Egipto, los líderes mundiales coincidieron en que el cambio climático pone en peligro a las comunidades de todo el mundo y exige medidas urgentes. Las empresas, en particular, deben transformar su forma de utilizar la energía y el transporte. Pero incluso las empresas que han hecho promesas ambiciosas de cero emisiones netas tienen dificultades para presentar planes creíbles para alcanzar este objetivo.

La falta de marcos reguladores claros y duraderos ha dificultado aún más que las empresas alcancen las cero emisiones netas. Solo los gobiernos pueden poner en marcha los mecanismos necesarios, y deben buscar formas innovadoras de garantizar la estabilidad normativa. De poco sirve aprobar hoy una legislación climática si los votantes y las empresas creen que probablemente será revocada tras las próximas elecciones.

Cualquier marco climático eficaz requiere un amplio apoyo social. Para generar confianza, los políticos deben llegar a las comunidades y a las empresas, y formar coaliciones en todo el espectro político. Aunque superar las divisiones políticas actuales requerirá sin duda líderes con una capacidad y una visión extraordinarias, no es imposible. Alemania está dividida, pero actualmente está gobernada por una coalición formada por los socialdemócratas de centro-izquierda, los verdes de izquierda y los demócratas libres, de corte liberal. En un Brasil profundamente dividido, el presidente electo de izquierdas, Luiz Inácio Lula da Silva, ha tomado recientemente el poder con su vicepresidente electo de centro-derecha, Geraldo Alckmin.

Además de la polarización, a los gobiernos no les faltarán problemas económicos en 2023. Una recesión mundial es, según el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, inevitable. La eficacia de los gobiernos será crucial, pero como señala un reciente informe del FMI, si los responsables políticos son demasiado agresivos en sus esfuerzos por combatir la inflación, podrían provocar la apreciación del dólar estadounidense y desencadenar una crisis de deuda en todo el mundo.

En pocas palabras, lo que está en juego es la vida o la muerte, sobre todo para los países con menores ingresos. Según el último Informe sobre Pobreza y Prosperidad Compartida del Banco Mundial, la pandemia ha sumido en la pobreza extrema a unos 70 millones de personas en todo el mundo, siendo los países más pobres los más afectados. Para compensar los enormes costes sociales de la pandemia, los gobiernos deben realizar inversiones masivas en sanidad y educación.

Hacer frente a estas disparidades económicas podría salvar las vidas y los medios de subsistencia de millones de personas, pero exigiría que los gobiernos tomaran medidas que no son políticamente convenientes. Las transferencias monetarias específicas, por ejemplo, podrían mitigar eficazmente la crisis del coste de la vida. Aunque los subsidios amplios son más populares, a menudo benefician a los ricos. Según el Banco Mundial, la mitad del gasto en subvenciones energéticas en los países de renta baja y media “va a parar al 20% más rico de la población, que consume más energía”.

Las inversiones de alto rendimiento, sobre todo en educación, investigación y desarrollo e infraestructuras, también podrían ayudar a abordar tanto la crisis climática como el aumento de la desigualdad. Pero estas inversiones requieren una planificación y ejecución cuidadosas, así como impuestos altos para pagarlas, lo que podría perjudicar aún más a los pobres si no se ejecutan correctamente. Para evitar este resultado, los líderes políticos deben centrarse en los impuestos sobre la propiedad y los impuestos sobre el carbono (aunque es poco probable esto sea impopular entre sus donantes de campaña).

Durante la pandemia, algunos gobiernos consiguieron contrarrestar el impacto del Covid sobre la pobreza a través de diversas medidas de apoyo de emergencia. Los gobiernos deben adoptar ahora el mismo enfoque de mitigación de la crisis para mejorar la educación y la salud de sus ciudadanos y restablecer el crecimiento económico. Limitarse a recortar los servicios públicos de forma generalizada supondría una vuelta desastrosa al manual de austeridad de 2010.

Al mismo tiempo, ninguna partida presupuestaria se ha recortado en absoluto. Por el contrario, con la invasión rusa de Ucrania profundizando las fallas del orden geopolítico actual, cada vez más fracturado, el gasto militar mundial superó los 2 billones de dólares por primera vez este año. Para mitigar estos costes, los responsables políticos deben abordar los eternos problemas del despilfarro y la corrupción en la contratación militar y la venta de armas.

Además, el aumento de la capacidad militar produce a menudo consecuencias no deseadas. Lo aprendimos en los años ochenta, otra década caracterizada por el rápido crecimiento del gasto en defensa. Por aquel entonces, Estados Unidos armó a los talibanes para luchar contra la Unión Soviética en Afganistán, e Israel apoyó encubiertamente a Hamás para ayudarle en la lucha contra la Organización para la Liberación de Palestina.

En un mundo ideal, la magnitud de los retos actuales de la humanidad atraería al servicio público a algunos de los ciudadanos más creativos y motivados. En muchos países, sin embargo, los sueldos del sector público se han hundido hasta niveles que hacen cada vez más difícil atraer a los mejores talentos. En Reino Unido, como señala Martin Wolf, del Financial Times, mientras que los salarios reales del sector privado han aumentado un 5,5% desde 2010, los del sector público han caído un 5,9%, y gran parte de ese descenso se ha producido en los dos últimos años. El resultado es un déficit de personal a todos los niveles. Datos recientes del Servicio Nacional de Salud de Inglaterra muestran un enorme déficit de profesionales de enfermería. Otros datos muestran que la contratación de profesores está muy por debajo de los objetivos.

Con demasiada frecuencia, el sector público cae en un círculo vicioso de recortes de gastos y dimisiones. Los profesionales de enfermería de Reino Unido están sobrecargados de trabajo y es probable que muchos sucumban pronto al agotamiento, dejando a los colegas que queden aún más sobrecargados y desmoralizados. Otra oleada de austeridad hará aún más difícil retener a los trabajadores de calidad.

La contratación proactiva debe formar parte de la mentalidad de los gobiernos. Durante los últimos diez años, como decana de una escuela de gobierno, he tenido el privilegio de identificar y formar a algunos de los mejores líderes actuales y futuros del sector público de más de 80 países. Cada semana, consultoras de gestión global, instituciones financieras y empresas tecnológicas se dirigen a nuestros estudiantes con ofertas de trabajo. En la última década, sin embargo, ni un solo organismo del sector público lo ha hecho. Esa no es forma de afrontar los retos del siglo XXI.

© Project Syndicate, 2022. www.project-syndicate.org

1 comentario en “El mundo necesita muchos más funcionarios

  1. Primero habría que darle la vuelta al sector público, al absentismo, a la baja productividad, al acomodamiento de una parte y a ciertas prebendas. Días de asuntos propios que juntan como vacaciones, ayudas médicas, oftalmológicas y odontológicas, jornadas de 35 horas, todo ello pagado por personas que trabajan 40 o más y sin gafas incluidas.

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