Esta semana en Informe Semanal de Política Exterior

 |  28 de septiembre de 2009

¿Última oportunidad para Irán?

El reinicio de las negociaciones entre el grupo de los Seis (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) e Irán el 1 de octubre podría marcar un punto de inflexión en Oriente Próximo: el que separa la paz de la guerra. Por el momento no hay lugar para demasiado optimismo. Mientras acepta negociar, Teherán insiste en su “derecho inalienable” a seguir desarrollando su programa nuclear. El regreso a la mesa de negociaciones no significa que vaya a renunciar a seguir enriqueciendo uranio o a sus maniobras dilatorias para evitar una nueva ronda de sanciones del Consejo de Seguridad.
Según expertos israelíes, hacia finales de año Irán tendrá material suficiente, incluido plutonio, para construir dos o tres artefactos nucleares y en 2014 podrá instalarlos en la ojiva nuclear de un misil balístico. Sin embargo, fuentes de inteligencia norteamericanas creen que, en términos prácticos, Irán está aún a una distancia de dos o tres años de fabricar la bomba.
Mientras los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) no tengan pleno acceso a las plantas nucleares iraníes, todo serán especulaciones. En el documento de cinco folios que ha presentado, el gobierno iraní aborda casi todos los problemas de la humanidad, pero no el asunto que más preocupa a la comunidad internacional: su programa atómico.
Los Seis seguirán ofreciendo a Irán incentivos políticos y económicos a cambio de que frene su carrera nuclear, pero si Rusia y China vetan el régimen de sanciones en la onu, los avances serán escasos. Sin embargo, tras la renuncia de Barack Obama a desplegar un sistema antimisiles en Europa, Moscú ha dado un giro. En Nueva York, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, dijo que las sanciones “rara vez producen resultados, pero a veces son inevitables”.
Si un endurecimiento de las sanciones no detiene el programa iraní, la incipiente carrera nuclear en la región será imparable, y con ella, aumentará el riesgo de un choque bélico. Israel se apresta a poner a prueba su propio escudo antimisiles en maniobras conjuntas con la VI Flota de EE UU en el Mediterráneo. “Si la comunidad internacional no detiene a un régimen mesiánico y apocalíptico como el iraní, lo haremos nosotros”, aseguran en privado los israelíes.
En último término, la administración Obama cree que el único modo de evitar que el número de potencias nucleares siga creciendo es reformular el Tratado de No Proliferación (TNP) para que los actuales arsenales atómicos se recorten drásticamente y puedan imponerse sanciones más severas a los países aspirantes a emplear tecnología nuclear en programas armamentísticos. Londres, por su parte, propone garantizar el acceso a la energía atómica de uso civil, a través de un banco internacional de uranio, a los países que suscriban la reforma del TNP en la conferencia de revisión del tratado en mayo de 2010. China ya ha dado señales positivas en esa dirección.

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