#DataméricaGlobal: ¿Por qué la presencia blanda de España en América Latina es tan poco relevante?

POLÍTICA EXTERIOR, REAL INSTITUTO ELCANO
 |  25 de abril de 2018

No cabe duda de que la presencia de España en América Latina ha estado protagonizada por los procesos de internacionalización de diferentes empresas españolas en la región. Pero, al mismo tiempo, dados los vínculos históricos y culturales, cabría esperar cierta importancia de la dimensión blanda, que constituye precisamente uno de los rasgos determinantes de la proyección de España en el mundo. Esto, sin embargo, no se produce.

América Latina ocupa el segundo lugar dentro de la proyección global de la presencia española por detrás de Europa, y por delante de Asia y Pacífico (cuadro 1). Dicho de otro modo, España se proyecta fundamentalmente hacia Europa y América Latina. En concreto, en 2016, un 13,6% de la presencia de España hacia el resto del mundo era registrada en particular hacia la región latina (frente al 60% en Europa). Y dentro de ese 13%, casi 10 puntos porcentuales corresponden a la dimensión económica, y poco más de 3 a la blanda.

 

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¿Por qué la presencia blanda de España en América Latina es tan poco relevante? Para responder a esta pregunta analizaremos su evolución más reciente, poniendo el foco de atención en los distintos componentes dentro de esta dimensión blanda. La evolución de la presencia de España en América Latina desde 2005 (cuadro 2) sigue una tendencia en forma de V invertida tanto en su dimensión económica como en la blanda: un crecimiento hasta 2010, y una caída desde entonces.

 

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Dado el protagonismo de los indicadores económicos en la naturaleza de la presencia española, esta tendencia está sin duda condicionada por el impacto de la crisis en ambos lados del Atlántico, y de manera particular en España. Pero la crisis económica ha afectado también a la evolución de la presencia blanda, y particularmente a aquellos indicadores que mayor crecimiento habían mostrado en el periodo anterior. Así, el crecimiento de la presencia blanda de España en América Latina entre 2005 y 2010 venía marcado por dos indicadores fundamentalmente, cooperación al desarrollo y migraciones, que registran fuertes descensos en el periodo posterior.

 

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América Latina ha constituido históricamente una prioridad en la política de cooperación española, reflejo de su importancia en la política exterior de España, convirtiéndose en 2008 en el primer donante bilateral en la región. No obstante, la crisis tuvo especial incidencia en estas políticas de cooperación, con una drástica reducción del volumen de fondos españoles destinados a Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), que sitúa hoy a España en la cola de los países europeos, con un tercio del volumen destinado antes de la crisis. Además, en los últimos años, se han priorizado aquellos destinos acusados de pobreza extrema, lo que ha aumentado la importancia relativa de África Subsahariana en detrimento de América Latina. Dentro de la región latina, el plan director 2013-2016 proponía la concentración de la ayuda en unos países (Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana) en perjuicio de los otros países de mayor nivel de ingresos. Por último, el reciente crecimiento de AOD española se debe a la condonación de deuda de Cuba, más de 1.500 millones de dólares. Si éstos son excluidos, el volumen de 2016 de AOD española se sitúa en niveles previos a 2005.

Por otro lado, la evolución del indicador de migraciones (número de inmigrantes recibidos por el país para el que se realiza la medición), nos estaría indicando una reducción del stock de inmigrantes de origen latinoamericano en España. Desde la década de los noventa la inmigración latinoamericana creció hasta convertirse en el grupo más numeroso de extranjeros residentes en España, condición que ha perdido en la actualidad tras el aumento de retornos a consecuencia de la crisis y el crecimiento de inmigración de origen europeo. No hay duda de que las oportunidades laborales constituyen una cuestión central dentro de los procesos migratorios, por lo que no es de extrañar que la evolución de este indicador esté vinculada con las fases de crecimiento económico. Entre 2001 y 2008, en España se nacionalizaron un total de 365.000 personas, el 70% de ellas latinoamericanas. Pero al mismo tiempo, estos colectivos inmigrantes son los primeros en padecer las consecuencias de la crisis y de forma más severa. En el caso de la inmigración latinoamericana en España, su concentración en el sector servicios –con un perfil de baja cualificación– y en el sector servicios y de cuidado –de perfil joven y feminizado– se ha traducido en mayores tasas de desempleo, y en el inicio de un proceso de retorno a sus países de origen. No obstante, y a pesar de las escasas oportunidades laborales actualmente en España, la situación interna de distintos países latinoamericanos podría balancear estos flujos migratorios.

Sin duda que compartir idioma –más del 60% de la población de América Latina es hispanohablante– facilita la migración, y a priori podría esperarse que también una mayor presencia cultural. Sin embargo, observamos que la presencia cultural de España en América Latina es menor de la que en un principio se podría suponer. Ello se explica porque en su medición se computa el volumen de exportaciones de servicios audiovisuales desde el país de origen, cuando el sector audiovisual latinoamericano se caracteriza por su segmentación entre países, con producciones propias principalmente destinadas al público nacional. Precisamente estas exportaciones de servicios audiovisuales en castellano son mayores en otras regiones en las que no hay países hispanohablantes –resto de Europa, Asia y Pacífico–.

Otros indicadores con sinergias idiomáticas han mantenido una senda de crecimiento positivo, como Información (con un crecimiento de las menciones a España en prensa escrita latinoamericana), Ciencia (número de artículos científicos de coautoría española y latinoamericana), o Turismo (en niveles todavía bajos pero con expectativas de crecimiento), o un descenso menor como en Educación (número de estudiantes latinoamericanos en España).

 

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Aún con todo, asistimos a una fuerte pérdida de relevancia de los vínculos de presencia blanda entre España y América Latina. Es la región en la se produce la mayor pérdida de presencia blanda de España, ubicándose en 2016 tras Asia y Pacífico. Revertir la tendencia no es cuestión sencilla debido precisamente al carácter de dichos vínculos y a su relación con indicadores económicos, y ninguna de las dos orillas del Atlántico atraviesa actualmente sus mejores momentos a este respecto.

 

1 comentario en “#DataméricaGlobal: ¿Por qué la presencia blanda de España en América Latina es tan poco relevante?

  1. La presencia como poder blando de España fue fuertísima en la época de las transiciones a las democracias entre mediados de los ¨80 y de los ´90. A partir de la Guerra de Irak y la asunción de España de un perfil de seguidismo de la potencia global -que además era la de eterna presencia en nuestra américa latina como los EEUU- y su lamentable rol en el saqueo de nuestras empresas públicas en los ´90, esta influencia simplemente desapareció y no imagino cuál podría ser una razón para que retornase…cosa que obviamente lamento…gracias

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