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Unidades juveniles de la Asociación de Guardianes de la Bandera de Hong Kong participan en el Día de la Educación de Seguridad Nacional en la Escuela Secundaria Wong Cho Bau de la Federación de Trabajadores de la Educación de Hong Kong el 15 de abril de 2021. ANTHONY KWAN. GETTY

Pekín impone el patriotismo en Hong Kong

China apuesta por exigir por ley lealtad al régimen para aplastar a la oposición prodemocrática y domesticar a la sociedad del antiguo enclave británico, acabando con el principio de ‘un país, dos sistemas’.
Isidre Ambrós
 |  28 de abril de 2021

La llama de las libertades se apaga en Hong Kong. Paso a paso, pero con firmeza, el gobierno de Pekín ha logrado silenciar las voces críticas e imponer el acatamiento al Partido Comunista Chino (PCCh) en la excolonia británica. Un objetivo que ha conseguido a golpe de leyes que exigen patriotismo y demostraciones de respeto al régimen como condiciones indispensables. Los requerimientos envían al vertedero de la Historia el principio de “un país, dos sistemas”, definido en la declaración sino-británica de 1984, que debía permitir a Hong Kong gozar hasta el año 2047 de libertad de expresión y manifestación, una justicia independiente y una moneda propia, unos derechos democráticos impensables para el resto de la población china.

La última señal de que la definición de “un país, dos sistemas” ha pasado a mejor vida se produjo hace apenas 10 días, cuando se conocieron los detalles de la reforma electoral para Hong Kong adoptada por el comité permanente de la Asamblea Nacional (el legislativo chino) de Pekín. La legislación subraya que solo los leales a la patria podrán acceder a los puestos claves del poder y que será ilegal alentar a votar en blanco o propugnar la abstención. Además, la norma autoriza a los cuerpos de seguridad a seleccionar los candidatos idóneos para ocupar los cargos políticos. Un panorama que apenas deja opciones a la oposición prodemocrática.

Se trata de unas precisiones que clarifican los detalles de la reforma electoral aprobada por la Asamblea Nacional el pasado marzo y que en Hong Kong diversos observadores interpretan como el último esfuerzo de Pekín para acabar con la oposición prodemocrática en la ciudad, tras las masivas y violentas protestas antigubernamentales de 2019. Las modificaciones inciden en la necesidad de que Hong Kong sea gobernado por “patriotas”, condición que subyace prácticamente a todo el articulado de la nueva legislación, que señala que solo podrán postularse como candidatos aquellos que sean leales al país. La fidelidad será estudiada por un nuevo comité de investigación formado por altos funcionarios, que se encargarán de indagar sobre los aspirantes a ser elegidos y cuya decisión no podrá ser apelada ni impugnada. En la tarea también colaborarán representantes de las fuerzas de seguridad.

 

«La fidelidad al régimen será estudiada por un comité de investigación formado por altos funcionarios, que se encargarán de indagar sobre los aspirantes a ser elegidos y cuya decisión no podrá ser apelada ni impugnada»

 

La condición de buen patriota no es, sin embargo, el único filtro que ha aplicado Pekín para los próximos comicios. También ha recortado el número de escaños elegidos directamente, que ha pasado 50% al 22%. Según la nueva ley, el número de parlamentarios se amplía a 90, pero de ellos solo 20 serán elegidos de forma directa por la población. Otros 40 legisladores serán seleccionados por el comité electoral, que elige también al presidente del ejecutivo y que está integrado por 1.500 miembros, la mayoría próximos a Pekín. Los 30 diputados restantes serán escogidos entre los gremios profesionales, cercanos también al régimen.

Todas estas exigencias impuestas por Pekín no son gratuitas. Responden a la inquietud que provocaba en el régimen comunista el avance de los representantes prodemocráticos en todas las convocatorias electorales que se venían celebrando en Hong Kong. Sobre todo la aplastante victoria que obtuvieron en los comicios a los consejos de distrito en noviembre de 2019, tras meses de altercados y manifestaciones. El resultado llevó al gobierno chino a temer la estrepitosa derrota de sus representantes en las legislativas previstas para septiembre de 2020 (pospuestas para finales de este año debido a la pandemia) y a cambiar la ley electoral para evitar el posible descalabro.

No obstante, la condición de patriotas no solo se exigirá a los candidatos al parlamento hongkonés. El ejecutivo chino y las autoridades locales han decidido reclamar a todos los funcionarios que pasen pruebas estrictas de patriotismo. Una condición que afecta de manera especial a los jueces que ejercen en Hong Kong. Muchos de ellos son británicos, canadienses o australianos, que realizan sus servicios como especialistas en derecho consuetudinario y que con su labor han convertido el Tribunal de Apelaciones de esta ciudad en uno de los más fiables de Asia. Una garantía que a partir de ahora estará en juego, al verse expuestos a una mayor presión política como consecuencia de esta exigencia de lealtad al país y al partido, lo que en choca con el principio de independencia judicial.

 

«Todos los alumnos deberán memorizar, a partir de los seis años, los delitos tipificados como antipatriotas en la nueva ley de seguridad nacional»

 

Pekín, sin embargo, no solo exige lealtad a los profesionales. Su preocupación por la estabilidad social ha llevado a sus líderes a modificar también los planes de estudio para remodelar la sociedad hongkonesa del futuro. En febrero, promovieron una iniciativa patriótica para enseñar a los niños “un sentido de pertenencia al país” y un “afecto por el pueblo chino”. Las enseñanzas irán acompañadas de la exigencia de que todos los alumnos deberán memorizar, a partir de los seis años, los delitos tipificados como antipatriotas en la nueva ley de seguridad nacional. La legislación castiga con penas de hasta cadena perpetua la secesión, subversión, el terrorismo y la confabulación con fuerzas extranjeras.

Tras un año de aplicación, la normativa ha servido para desarbolar toda oposición al régimen y al gobierno local. Numerosos activistas han sido detenidos y condenados a penas de cárcel, incluidos prominentes líderes políticos prodemocráticos. Entre los casos más destacados se halla la reciente condena a 14 meses de prisión del magnate de la prensa independiente, Jimmy Lai, por “confabularse con fuerzas extranjeras” y organizar y participar en dos protestas no autorizadas en 2019.

La sentencia es vista como una advertencia a los medios de comunicación que osen criticar a Pekín, confirmando que las libertades democráticas que disfrutaban los hongkoneses han desaparecido y que la ciudad ha pasado a estar regida bajo el principio de “un país, dos sistemas… con características chinas”.

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