AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 32

Claves y retos de la transición tunecina

RIDHA KÉFI
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Túnez inaugura una etapa de transición tan difícil como apasionante, que permite a un pueblo descubrir todo un caudal de voluntarismo ciudadano y creatividad política.

El pasado 23 de octubre los tunecinos fueron a las urnas para elegir una Asamblea Constituyente, la segunda desde 1956, después de que el país lograra la independencia. Esta asamblea redactará una nueva Constitución, para poner en marcha un sistema político que rompa con el presidencialismo y sus consecuencias nefastas: despotismo, culto a la personalidad, clientelismo y corrupción, el pan de cada día de los tunecinos durante medio siglo.

Los resultados de estas elecciones evidencian una ventaja holgada del partido islamista Ennahda (derecha religiosa, 89 escaños de 217), seguido del Congreso para la República (CPR, centro-izquierda, 30 escaños), Petición Popular (derecha popular, 26 escaños) y el Foro Democrático por el Trabajo y las Libertades (FDTL, centro-izquierda, 21 escaños).

El resto de formaciones de izquierda progresista, que encabezaron una campaña anti-islamista, han registrado peores resultados. Se trata del Partido Democrático Progresista (PDP, centro-izquierda, 17 escaños), el Polo Democrático Progresista (PDM, centro-izquierda, cinco escaños) y, en menor medida, el Partido Obrero Comunista Tunecino (POCT, trotskista, tres escaños). Lo mismo puede decirse de los partidos liberales, donde se han dado cita elementos próximos al antiguo régimen: Al Mubadara (La Iniciativa, cinco escaños), Afek Tunes (cuatro escaños) y Al Mustaqbal (El Futuro, un escaño)…

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