POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 19

El comunismo en la historia de Rusia

GEORGE F. KENNAN
 | 

Rusia estuvo durante muchos siglos apartada, geográfica y políticamente, del desarrollo de la civilización y la cultura occidentales, y por ello llegó tarde a lo que, en la mayor parte de Europa, se llamaría la edad moderna.

Sin embargo, en los siglos XVII y XVIII, esas antiguas barreras se superaron en gran medida, cosa que permitió un progreso considerable en la modernización de la sociedad rusa. En los tiempos en que el país se vio envuelto en la Primera Guerra Mundial, su situación no era desalentadora del todo. La industrialización se abría camino a un nivel de dos o tres decenios tan sólo por detrás de Estados Unidos. Estaba en marcha un programa de reforma de la enseñanza que, de habérsele permitido proseguir sin estorbo, habría acabado por completo con el analfabetismo en el término de otros cuatro lustros. Y el primer programa realmente prometedor para la modernización de la agricultura rusa (las llamadas reformas de Stolypin), aún sin estar plenamente realizado ni mucho menos, avanzaba con pie seguro y con buenas probabilidades de éxito a la larga. Estos logros, por supuesto, no se habían alcanzado sin conflictos ni reveses. Tampoco a ellos se reducía todo cuanto se necesitaba. Al interponerse la guerra quedaban aún por eliminar muchas facetas arcaicas en el sistema de gobierno, tales como el absolutismo de la Corona, la ausencia de unas instituciones parlamentarias propiamente dichas y las desaforadas atribuciones de la policía secreta. También quedaba por resolver el problema de las nacionalidades no rusas en el seno del Imperio ruso. Este Imperio, a semejanza de otras constelaciones políticas multinacionales y multilingües, se convertía velozmente en un anacronismo; su mantenimiento había llegado a ser una carga insostenible.

No obstante, ninguno de esos problemas necesitaba para su solución de una revolución sangrienta. La eliminación de la autocracia…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO