INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1173

#ISPE 1173: China, de culpable a benefactor

La pandemia del coronavirus, en principio una crisis sanitaria global, no ha tardado en convertirse en una disputa geopolítica entre una superpotencia en horas bajas y otra emergente que rivalizan por la influencia mundial de sus sistemas políticos y económicos. Y, por ahora, China va ganando.

La ética comunitaria de su sociedad y la capacidad del Estado para imponer el aislamiento de la población en peligro de contagio permitieron a China tomar medidas rápidas y efectivas contra la epidemia. Justo cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) advertía que EEUU se estaba convirtiendo en el nuevo epicentro de la expansión global del Covid-19, el gobierno chino anunciaba que el 9 de abril, Wuhan, foco original del brote, levantará las restricciones a los movimientos de sus ciudadanos y comenzará un gradual regreso a la normalidad.

Algo más de dos meses de una cuarentena draconiana, que encerró en sus casas a unos 100 millones de personas en la provincia de Hubei y restringió los movimientos de otros 760 millones en el conjunto del país, han corregido los errores iniciales del régimen. Cuando se cerró Wuhan, el 23 de enero, cinco millones de sus vecinos ya habían salido de la ciudad, llevándose consigo el virus. Según un estudio de la Universidad de Southampton y del Wuhan Center for Disease Control (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades), un 95% de los casos se habría evitado si las medidas de contención se hubiesen tomado tres semanas antes.

Bruce

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