POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 190

La Tierra desde el espacio, fotografiada por la nave espacial Apollo 16/GETTY

#PolExt190: El gran salto

Estamos ante el 'proceso cívico más amplio y esperanzador de nuestra era, el gran esfuerzo épico' de nuestra generación: los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
EDITORIAL
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«Desde la superficie no podíamos ver ninguna estrella, pero por la escotilla sobre mi cabeza ahora estoy mirando la Tierra. Es grande, brillante y preciosa». La humanidad regresó de su primer paseo por la Luna orgullosa del gran salto que acababa de dar, pero también con una conciencia clara de lo valioso (y frágil) que era nuestro hogar. Han pasado 50 años desde que Neil Armstrong pronunció esas palabras. La carrera espacial se detuvo, pero el ritmo del progreso se aceleró en todos los ámbitos. En 1990, el 36% de la población mundial vivía en la extrema pobreza. Hoy la tasa baja del 10%. La esperanza de vida, que en 1973 era de 60 años, en la actualidad supera los 70. Y así con numerosos indicadores básicos: desnutrición, mortalidad infantil, alfabetización

Otros elementos asociados al ­desarrollo y bienestar de las sociedades, sin embargo, han empeorado. Pensemos en el calentamiento global o en la salud de los océanos. Por no hablar de que, pese a todo, sigue habiendo más de 700 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares al día.

Por fortuna, la humanidad nunca ha sido tan consciente de la gravedad de los retos, así como de lo compartidos que son. O de nuestra capacidad para abordarlos. Prueba de ello es la Agenda 2030. En 2015, los 193 países que forman la Asamblea General de Naciones Unidas apuntaron alto: en 15 años, la pobreza extrema, por ejemplo, debería estar erradicada del planeta. Y la igualdad entre géneros lograda, empoderando a todas las mujeres y niñas del globo. Y así hasta 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, desplegados en 169 metas y medidos por 232 indicadores. Como se señala en las páginas de este número, estamos ante el “proceso cívico más amplio y esperanzador de nuestra era, el gran esfuerzo épico” de nuestra generación.

Suena utópico, pero hoy las utopías están al alcance de la mano. De no abordarse estos retos, por otra parte, el futuro que se avecina es insostenible. Se trata de una cuestión de voluntad y de relato, más que de recursos, como sucedió con la carrera espacial. La narrativa será clave. La humanidad está inmersa en otra carrera y a las puertas de un nuevo gran salto. Y en este caso, si todo sale bien, solo habrá ganadores.