¿Qué papel para España en el mundo?

POLÍTICA EXTERIOR
 |  23 de junio de 2016

Si entendemos la política exterior como una política de Estado que necesita estabilidad para generar confianza hacia otros países, el consenso emerge como algo inevitable para evitar vaivenes y desequilibrios. Es habitual, por tanto, escuchar que en España los partidos han encontrado el consenso a la hora de dar continuidad a la política exterior. Existen unas líneas marcadas y los principales ejes –Unión Europea, el Mediterráneo y América Latina– han permanecido inmóviles durante décadas. Sin embargo, que no exista un desacuerdo sustantivo puede estar relacionado más con la ausencia de debate que con la existencia de un consenso profundo y articulado. La llegada de nuevos actores al Parlamento español ya ha agitado los cimientos de la política española y obliga a cerrar una etapa y crear otra que si funciona, lo hará a base de acuerdos. Y desacuerdos. Si la existencia de un consenso en política exterior ya era objeto de discusión en los últimos años, es posible que a partir de ahora ni siquiera merezca la pena preguntarlo.

En los últimos 30 años, se ha pasado del europeísmo de Felipe González al atlantismo de José María Aznar, el particular multilateralismo de José Luis Rodríguez Zapatero y el repliegue exterior de Mariano Rajoy. En todos ellos se ha declarado el objetivo de situar a España como una potencia media con intereses globales. La propia Estrategia de Acción Exterior recoge esta definición como un mantra.

En campaña electoral, la política exterior no suele generar gran interés entre los votantes. Tampoco los partidos tratan de introducirlo, como se comprueba en los debates y en los programas electorales. Lo internacional queda relegado al último momento y con un espacio reducido. Esto se agrava en tiempos de crisis, cuando la política exterior se presenta insignificante ante los problemas domésticos, pese a que es clave para comprender lo que sucede internamente y, sobre todo, lo que se avecina.

A pesar de esto, ante cuestiones de gran relevancia (como la pertenencia a organizaciones internacionales como la Unión Europea o la OTAN) o la participación de España en conflictos armados, la preocupación por el rumbo de la política exterior entre los ciudadanos ha aumentado, a la vez que el consenso se ha ido quebrando. Las campañas electorales hacen un hueco para asuntos exteriores relevantes, aunque nunca al nivel de otros asuntos internos. Así ha sido en el pasado y así se mantiene hasta hoy.

 

Cuatro partidos, ¿cuatro modelos?

Las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 demostraron el cambio del panorama político español con el progresivo abandono del bipartidismo, lo que se confirmó en las elecciones municipales del año siguiente. Las elecciones generales el próximo 26 de junio (tras la falta de acuerdo para formar gobierno tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015) se producen sin apenas cambios en sus programas electorales ni, lógicamente, mayor énfasis o diferenciación en materia de política exterior.

¿Cuáles son los ejes internacionales de las cuatro principales fuerzas políticas? Diversas reuniones organizadas por Política Exterior, Esglobal y la oficina de Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) con los responsables del área de internacional de Ciudadanos, Podemos, PP y PSOE en el otoño de 2015 y el informe elaborado por el Real Instituto Elcano permiten esbozar las siguiente líneas comparativas.

– El Partido Popular busca continuar con el camino recorrido durante cuatro años y medio, en el que destacan la pertenencia de España en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro no permanente. Sus prioridades: el entorno inmediato (UE y Mediterráneo), el triángulo América del Norte, América Latina y Europa, y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

– El Partido Socialista propone revertir la actuación del PP en la escena internacional, que califica de “ausencia”, y su objetivo es recuperar la presencia exterior de española. El programa del PSOE define tres dimensiones de actuación: la UE, las regiones que permitan fomentar el progreso y la seguridad compartida (América Latina, Norte de África y Oriente Próximo y Atlántico) y las instituciones multilaterales.

Podemos se presenta como el más rupturista: propone cambiar las prioridades de la política exterior y trabajar de forma más inclusiva con la ciudadanía a partir de tres principios, a los que han denominado las “3 D”: derechos humanos y equidad de género; desarrollo sostenible y equitativo; y democracia.

Ciudadanos plantea un nuevo Plan de Estrategia Exterior, basado en la transparencia y que incluya tanto los valores españoles como los europeos y los globales para recuperar la relevancia de España en el plano internacional.

 

Una política comercial reducida al TTIP

Poco hay en los programas relacionado con la política comercial, aunque los enfoques son aquí muy diferentes. El PP deja claro que promoverá la firma de acuerdos comerciales como la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, en inglés). Podemos insiste en que rechaza una política exterior “mercantilizada”, con una oposición muy marcada a los tribunales de arbitraje privados y una propuesta de revisión de la política comercial de la UE. Para Ciudadanos y PSOE, estos acuerdos deben implementarse siempre que se ajusten al Derecho Internacional y se pacten de forma transparente.

El TTIP centra, en realidad, toda la atención de la política comercial. El apoyo o no al acuerdo se presenta como uno de los grandes frentes exteriores en la próxima legislatura. Ha despertado gran interés en la ciudadanía y es uno de los puntos donde se notan mayores diferencias: del apoyo absoluto del PP al rechazo rotundo de Podemos, quienes también se oponen otros acuerdos como el CETA al considerarlos una cesión de la soberanía. Para el PSOE y Ciudadanos, el acuerdo debe ajustarse a la legislación europea –algo que parece complicado–. El apoyo u oposición responde también a la intención de reforzar o no el vínculo transatlántico. Todos los partidos, a excepción de Podemos, muestran una renovada visión atlantista.

 

Cooperación bajo mínimos

La cooperación al desarrollo ha sido uno de los ámbitos que se han visto más afectados por la crisis económica y los sucesivos recortes aplicados desde 2010. Los expertos señalan, sin embargo, que no es un problema solo de presupuesto. Además de una reducción de recursos para la cooperación superior al 70%, se señala la ausencia de iniciativa para reconducir la política de cooperación y una fuerte debilidad institucional, lo que da lugar a un trabajo compartimentado. Como destaca el Proyecto Avizor, solo un 39% de la actividad parlamentaria durante la Xª Legislatura fue favorable al desarrollo y el 58% de estas iniciativas no vieron la luz.

Uno de los principales compromisos internacionales de España en este sentido es cumplir con los ODS, integrados en la Agenda 2030. Ciudadanos es el único que lo menciona explícitamente en su programa, con la promesa de impulsar un Pacto de Estado que se centré en cumplir los ODS y en volver a alcanzar el 0,7% del PIB en Ayuda Oficial del Desarrollo (AOD), hoy en el 0,17%. Podemos, al igual que PSOE, propone llegar de nuevo a este objetivo de forma progresiva y alejarlo de intereses comerciales o geoestratégicos.

En materia de cooperación, el PP plantea la creación de mecanismos específicos con el norte de África y con América Latina y el Caribe. Su prioridad es llevar a cabo una cooperación geográfica y sectorial, enfocada a 23 países y en la colaboración con organismo multilaterales, dando más importancia a la calidad de la cooperación que a la cantidad de recursos. PSOE, que se muestra especialmente crítico con los recortes del PP en política de cooperación para el desarrollo, propone que se incorporen a la política exterior conceptos como la “diplomacia de la ayuda” y priorizar en los derechos humanos, la igualdad y la infancia. Entre las propuestas socialistas están recuperar la Comisión Delegada de Cooperación Internacional y crear un Servicio Europeo del Voluntariado. Para Ciudadanos la ayuda humanitaria debe ser un compromiso estable que necesita de la reforma de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y diversificar la financiación de la AOD. Para Podemos, una nueva política de cooperación internacional debe pasar por la aprobación de un Pacto por la Justicia Global que incluya leyes que promuevan la participación de la ciudadanía. En Podemos quieren que el 15% de la AOD vaya destinado específicamente a la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, todo gestionado por un nuevo ministerio de Igualdad y Solidaridad.

 

Asilo y refugio

España no ha estado en primera línea por la llegada de refugiados desde países como Siria, Irak o Pakistán, pero desde hace más de una década es uno de los principales puntos de entrada de inmigrantes africanos, por lo que la cuestión migratoria es clave para el país. Según los compromisos de la UE en materia de refugiados, España debería haber aceptado a casi 18.000. A día de hoy, se encuentra muy lejos de esa cifra. Con motivo del Día Mundial del Refugiado (20 de junio) 15 ONG presentaron una lista de propuestas que consideran realizables por el próximo gobierno y que van mucho más allá de las que recogen los cuatro principales partidos en sus programas electorales.

En esta materia, el PP propone reforzar la gestión de las fronteras aumentando la seguridad y ampliando el programa Smart Borders; impulsar las políticas de retorno de los inmigrantes irregulares y promover una mayor implicación de la UE en este ámbito. PSOE rechaza el concepto “fronteras abiertas”, al considerarlo alejado de la realidad, mientras que plantea una política migratoria que flexibilice la inmigración legal, modificar el modelo de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) y crear un fondo para la financiación de las políticas de integración. Podemos aboga por cerrar los CIE, desarrollar nuevos mecanismos de control, respetar los derechos humanos en la frontera sur y garantizar el derecho de asilo, abriendo la posibilidad de solicitarlo en embajadas y consulados, con programas de asentamiento a largo plazo. Ciudadanos enfatiza en la necesidad de una política migratoria común a toda la UE basada en la solidaridad y la responsabilidad, reforzando Frontex y estableciendo mecanismos de retorno que respeten el Derecho Internacional y los derechos humanos.

 

Ni consenso ni disenso

La entrada de nuevos actores en el escenario político ha traído nuevos y muy distintos puntos de vista en diferentes ámbitos. En materia de política exterior, y pese a las diferencias señaladas en comercio, cooperación al desarrollo y asilo y refugio, los cuatro principales partidos mantienen los ejes característicos de la política exterior de la España democrática: América Latina, el Mediterráneo y la UE. Incluso Podemos, que al principio ofreció una visión casi antieuropeísta, reconoce hoy la necesidad de reforzar las alianzas comunitarias. Este partido es, en cualquier caso, el que más se separa del tradicional consenso, proponiendo mayor distancia respecto de la UE y proponiendo una política exterior más allá de intereses económicos.

Otras cuestiones como la reforma de la ONU, el conflicto árabe-israelí, el Sáhara Occidental o el futuro de la Estrategia de Acción Exterior aprobada en 2014 apenas aparecen en los programas electorales. La ausencia de debate internacional es llamativa, ya que apenas ningún asunto interno se solucionará al margen de la política exterior y la manera en que España se sitúe en un mundo que ya no es el mismo.

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