Informe Semanal de Política Exterior
El coste político de Trump en Europa
La relación transatlántica atraviesa una fase de desgaste acelerado en la que Estados Unidos deja de ser percibido como garante de seguridad para convertirse en un factor de riesgo estratégico en la opinión pública europea. Las elecciones húngaras han confirmado este giro.
La amenaza nuclear vuelve a ocupar un lugar central en la arquitectura de seguridad internacional, en un contexto de erosión de los mecanismos de control, modernización de arsenales y creciente legitimación de su uso estratégico.
Tras el fracaso de las negociaciones y la fragilidad del alto el fuego, la incertidumbre se desplaza hacia los mercados, donde la clave ya no es la resistencia bursátil, sino la sostenibilidad de los beneficios empresariales en un entorno de inflación persistente y expectativas elevadas.
El espacio ha dejado de ser un ámbito de cooperación para convertirse en un escenario creciente de competencia entre potencias, donde la erosión del marco normativo y el auge de actores privados reconfiguran sus reglas de uso y control.
La redefinición de la seguridad hemisférica por parte de Estados Unidos apunta a una mayor proyección de poder en América Latina, con implicaciones directas sobre la soberanía regional y el equilibrio político en países clave como Ecuador.

