POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 230

Imagen de la villa de Wannsee, a las afueras de Berlín, escenario de la conferencia celebrada el 20 de enero de 1942, en la que quince jerarcas nazis acordaron en apenas noventa minutos la coordinación de la llamada “solución final”, el plan para el exterminio masivo de los judíos de Europa. (Wannsee, 28 de enero de 2022). GETTY

Seis Claves: La conferencia de Wannsee

El 20 de enero de 1942, quince destacados miembros del régimen nazi se reunieron en una elegante villa a las afueras de Berlín para organizar la implementación de la llamada ‘solución final’.
Pedro Rodríguez
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1.– Una villa junto al lago. A las afueras de Berlín, en la idílica zona de Wannsee, el industrial Ernst Marlier, un próspero fabricante de medicamentos, se hizo construir una elegante villa de tres pisos junto al lago. En 1921, tuvo que deshacerse de la propiedad, que terminó siendo utilizada por las SS como residencia de invitados. En 1992, el Senado de Berlín finalmente decidió convertir la mansión en un memorial.

2.– Quince invitados, con nueve doctorados. Un gélido martes, el 20 de enero de 1942, quince funcionarios de alto rango del gobierno alemán y del partido nazi se congregaron en esa casa para impulsar y coordinar la llamada “solución final a la cuestión judía”. La reunión, a nivel de subsecretarios de Estado, fue convocada por Reinhard Heydrich, número dos de las SS y director de la Oficina Central de Seguridad del Reich. Conocido como “el nazi perfecto”, Heydrich y sus invitados no invirtieron más de 90 minutos en la reunión de Wannsee.

3.– Asesinos de escritorio. Los participantes debatieron con pasmosa frialdad burocrática detalles como la logística requerida para deportaciones masivas, la construcción de campos de concentración, la explotación de los prisioneros judíos y el procedimiento más eficaz para su exterminio. Aunque en Wannsee no se tomó la decisión de proceder con el Holocausto, la conferencia permitió pasar de acciones inconexas, como los Einsatzgruppen (escuadrones móviles de ejecución), a formular una estrategia estructurada de genocidio.

4.– Prueba documental. Los participantes en la conferencia de Wannsee no perdieron el tiempo en deliberar si dicho plan debía ejecutarse o no, según queda demostrado en la única copia de las actas de la reunión, quince páginas mecanografiadas encontradas en 1947 y utilizadas en los juicios de Núremberg. Más bien se dedicaron a dilucidar “tecnicismos” como si los mediojudíos debían ser asesinados o esterilizados.

5.– Adolf Eichmann. Como secretario de la reunión actuó Adolf Eichmann, en su calidad de jefe del Departamento IV B-4 de la Gestapo. El tecnócrata fue un personaje clave en la deportación de más de 1,5 millones de judíos de toda Europa a campos de exterminio en la Polonia y la Unión Soviética ocupadas. Al finalizar la guerra, Eichmann se encontraba bajo custodia estadounidense, pero logró escaparse en 1946 y asentarse en Argentina. Hasta que fue localizado y detenido por los servicios secretos de Israel.

6.– La banalidad del mal. Eichmann fue declarado culpable y ahorcado durante la noche del 31 de mayo al 1 de junio de 1962. Sus restos fueron cremados y esparcidos en el mar. Para cubrir su juicio en Jerusalén, The New Yorker envió a la filósofa Hannah Arendt, que acuñó la expresión “banalidad del mal” para describir el rostro burocrático y las responsabilidades compartidas por el Holocausto. De los quince participantes en Wannsee, cinco murieron durante la guerra, tres fueron ejecutados por sus crímenes, dos cumplieron condenas de prisión y tres fueron arrestados para ser juzgados y posteriormente puestos en libertad por motivos de salud. Solamente uno evitó rendir cuentas, Gerhard Klopfer, secretario permanente del partido nazi.