INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1470

Aviones Eurofighter Typhoon EF2000 se exhiben en el ExpoCenter Airport de Berlín, 12 de junio de 2026. GETTY

El caza europeo no despega

El naufragio del FCAS, el ambicioso caza de sexta generación impulsado por Francia, Alemania y España, revela hasta qué punto los intereses nacionales continúan dificultando la construcción de una auténtica autonomía estratégica europea.
 | 

Europa nunca había dispuesto de tanto dinero para armar sus defensas, pero parece incapaz de generar las sinergias industriales que necesita para ser autónoma. El hundimiento del FCAS, el Futuro Sistema Aéreo de Combate, el programa militar europeo más ambicioso, lo demuestra con crudeza.

Cuando Friedrich Merz y Emmanuel Macron certificaron hace unos días el fracaso del FCAS, el caza llamado a sustituir a los Eurofighter y los Rafale a partir de 2040, no enterraron únicamente un programa militar. También dejaron al descubierto las dificultades que sigue encontrando Europa para construir capacidades estratégicas comunes.

El obstáculo no ha sido presupuestario, sino la colisión de dos lógicas nacionales difícilmente conciliables. Francia, potencia nuclear, exigía un aparato capaz de portar armamento atómico y de despegar de su portaaviones Charles de Gaulle, condiciones esenciales de su esquema de disuasión. Alemania buscaba un caza convencional de superioridad aérea. Merz llegó incluso a cuestionar en público que mereciera la pena desarrollar, a un coste enorme, un avión tripulado pensado para dentro de 20 años.

A esa divergencia se sumó el bloqueo entre los gigantes industriales –Airbus, que representaba a Berlín y a Madrid, y la francesa Dassault– en torno al reparto del trabajo, los…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO