AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 78

Vista general del pelotón cerca del Museo Guggenheim de Abu Dabi durante el UAE Tour 2026. Abu Dabi, febrero de 2026./tim de waele/getty images

El precio y la estabilidad: La guerra y el futuro del poder blando del Golfo

La guerra está obligando a los países del Golfo a replantear sus estrategias de influencia. El reto no es preservar el poder blando, sino adaptarlo a un entorno regional profundamente transformado.
Giuseppe Dentice
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Durante las últimas dos décadas, las monarquías del golfo Pérsico han invertido enormes recursos en la construcción de una proyección internacional basada no solo en el poder económico derivado de los hidrocarburos, sino también en su capacidad de atracción a través del turismo, la cultura, la educación, el deporte y las inversiones. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Catar han desarrollado progresivamente sofisticadas estrategias de poder blando (soft power) destinadas a fortalecer su imagen internacional, atraer capital y talento, diversificar sus economías nacionales y consolidar su peso geopolítico.

La apertura de grandes museos, la organización de eventos deportivos internacionales, la creación de centros universitarios de alcance global y la expansión de los fondos soberanos en el exterior han convertido al Golfo en uno de los principales laboratorios mundiales de «marca país» (nation branding). EAU fue pionero en este campo: Dubái y Abu Dabi se han transformado en centros neurálgicos del comercio, las finanzas y la logística global; Doha ha utilizado con éxito la diplomacia deportiva y cultural, culminando con la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2022; mientras que Riad, a través de «Visión 2030», ha puesto en marcha un ambicioso programa de transformación económica y social destinado a redefinir el papel del Reino en el sistema internacional, apoyándose en el turismo, el entretenimiento y la innovación como instrumentos de representación del nuevo poder blando saudí.

Sin embargo, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán constituye la prueba más importante para este modelo. El conflicto ha puesto de manifiesto una contradicción fundamental: el prestigio y la influencia acumulados mediante el poder blando no se han traducido en una capacidad equivalente para controlar la evolución estratégica de la región. Las monarquías del golfo Pérsico han intentado favorecer la desescalada y contener el conflicto, pero no han…

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