Ni diplomacia ni negocios pueden resolver el contencioso histórico, que somete las relaciones bilaterales al capricho de las crisis y los cambios de humor.
Cuando Argelia celebre el 50º aniversario de su independencia, el próximo 5 de julio, Francia, antigua potencia colonial, tendrá un presidente no implicado en la guerra de Argelia, mientras Argelia seguirá gobernada por un veterano de la guerra de independencia. Ni Nicolas Sarkozy ni François Hollande se vieron directamente involucrados en ese conflicto, que llegó a su fin cuando el presidente galo actual y el candidato socialista tenían siete y ocho años, respectivamente. Abdelaziz Buteflika, en cambio, era un joven comandante del Ejército de Liberación Nacional (ALN, en sus siglas en francés, el brazo armado del Frente de Liberación Nacional), y ya se encontraba en el primer núcleo del poder argelino.
Por parte francesa, el cambio permite zanjar la actitud de los antiguos presidentes. Jacques Chirac había servido de oficial en Argelia durante la guerra, cercano a los partidarios de la Argelia francesa hasta la víspera de la independencia. Al igual que toda una generación de franceses, había entrado en política en plena guerra…

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