POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 159

Carta de América: ¿El momento de la política exterior?

Jaime de Ojeda
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Acusado de debilidad por las negociaciones con Irán, la gestión de la guerra en Siria y la respuesta a la anexión rusa de Crimea, Obama muestra en realidad moderación ante la nueva realidad internacional.

 

En los dos últimos años de la presidencia de Barack Obama se van perfilando sus logros y fracasos, sobre los escombros de promesas incumplidas e ilusiones perdidas. Entre los primeros, destaca de manera señera el seguro médico universal, la Ley de Derechos del Paciente y Tratamiento Médico Asequible, que será sin duda el principal legado de su presidencia. Lo habían intentado los presidentes demócratas desde 1947, y completa el sistema iniciado por el presidente Lyndon B. Johnson en 1964 con Medicaid y Medicare, el seguro universal de los pobres y de los mayores de 65 años.

Después de intentar derrotar su funcionamiento durante los últimos siete años, votando 40 veces en la Cámara de Representantes para abolirla y recurriendo infructuosamente su constitucionalidad ante el Tribunal Supremo, los republicanos se encuentran con un sistema que ha empezado a funcionar pese a los increíbles descalabros que sufrió a su comienzo.

Más graves son los constantes ataques republicanos contra la aparente debilidad del presidente en política exterior. Las negociaciones con Irán no convencen a los halcones, republicanos y demócratas, en el Congreso; Israel parece haber socavado las ilusiones que se hacía el secretario de Estado, John Kerry, respecto a una solución final de la cuestión palestina; Egipto deriva hacia un extraño autoritarismo militar; y Obama ha dejado sin respuesta la violación de repetidas “líneas rojas” en Siria, donde el desastre afecta ya a más de un millón de refugiados y amenaza con envolver a toda la región, desde Irán hasta Arabia Saudí y los Emiratos del Golfo. Pero ¿podía haber actuado el presidente de otra manera ante la…

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