Si algo enseña la historia es que, en cuanto terminamos de resolver una serie de problemas, surge otra nueva. Así, el gran progreso de China obliga a afrontar los siguientes retos económicos y políticos: ¿Podrá seguir creciendo al vertiginoso ritmo de los últimos tiempos? ¿Acometerá por fin las medidas estructurales necesarias para consolidar la modernización de su economía? La respuesta a estas preguntas ayudarán a dar forma al siglo XXI.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

Sáhara Occidental: sin vencedores ni vencidos
El debate sobre las 35 horas y el desempleo en Europa
Irlanda del Norte: viejas amenazas y perspectivas de paz
La UE, el Mediterráneo y la democracia
Algunas claves para acercarse a la sociedad japonesa 


